Sylvia Cirillo: «RAM»

Sueño con vos de un modo impreciso. Es tu cara pero no son tus manos. Nos escapamos de una ciudad que es mitad tuya, medio mía. Y son mis ladrillos, pero tus muros de piedra. Algo nos sigue, sospecho que los aromas, pero no la pesadilla recurrente de haber aspirado Vick VapoRub alguna vez. Sé que no son tus manos, porque al dártela, tus dedos se escurren livianos – dedos de pianista pero no, eras obrero. Mientras escribo esto, miro la esquina inferior de la pantalla para comprobar el año. Dos mil veinticuatro, parece. En el sueño somos mucho más jóvenes, especialmente yo, porque vos siempre lo has sido. Soy incapaz de asumir mis años como soy incapaz de asumir que al despertarme no estuvieras al pie de la cama, conectado como por un cordón umbilical a mi cerebro. Esta fiebre me mata y estás. En mi intento por escapar de lo que fuera me persiguiese, he saltado al vacío cuando las cosas se pusieron complicadas. Ahora es, hoy es mil novecientos setenta y siete? Espero que se te haya permitido salvarte en tu lado del sueño. Perdoná que no me haya despedido. Al despertarme, en mi cabeza, sonaba tu música o eran las guitarras de Joy División en la nieve? Siempre pedí que no me dieran para dormir nada. Las tajadas del cerebro se ponen masticables, no Bazooka sino seso blando, asqueroso. Y vos siempre pediste me dejaran en paz.

Bastante ya con las gárgolas y las botas.


Silvia Cirillo, escritora, ingeniera, dirije el ciclo de lecturas “Antidomingo”, coordinó talleres de escritura y participo en ciclos y debates. Ha publicado el libro Pulpa a la hora de los dátiles, Textos Intrusos (2015) adenás de integrar antologías en España, Cuba, Colombia y traducida al portugués. 
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