Eduardo Magoo Nico: «El niño Amor»

Si me preguntaras cuántos besos me bastan
O cuantas estrellas en el silencio nocturno
Espían nuestros secretos amores
No sabría qué responderte
Ni las víctimas de una triple pandemia
O los muertos en las guerras imperiales
Alcanzarían el número suficiente...

(Entonces Amor estornudó a su izquierda
Como lo había hecho antes a su derecha
En señal de aprobación)

Quisiera que pudiéramos servir un día
A este único patrón
En la casa que tiempo atrás hemos dejado
Pues mi mente anticipa ya el deseo del retorno

Poseídos se enfurecen los acólitos del viejo Tirso
Soplan cornetas raucas
Golpean frenéticamente los parches
Y la sudestada eleva aún más
Las olas del río de fuego
Que viene a romper sobre estas costas
Anegando barrios enteros...
Se oye entonces en las dos riberas
La carcajada acompasada
De un dios complacido

Una nueva fe
En un cambio perentorio y radical
Ve avanzar su tropa
Liberada de picanas, camiones, jaulas y reseros

No hacia el alegórico sitio de Matanzas y Mataderos
Sino más allá
Hacia el centro mismo del poder
Donde un palacio pintado
(Como quiere la tradición)
Con la sangre de muchos toros bravíos
Hace de símbolo supremo

Tal vez porque la tierra borbota
De nefandos delitos
Y los poderosos han expulsado toda idea de justicia
De sus corazones ávidos de lucro
De sangre fraterna los hermanos se manchan
Los hijos ya no lloran a sus padres
Y los padres entregan fríamente a la muerte
A sus hijos

Lo lícito y lo ilícito se han mezclado
En una misma furia reivindicadora:
Yo te saludo puerta de los infiernos y del paraíso
Yo te saludo doble y única puerta
Que abre a los dioses y contiene la feroz humanidad

En tantas ocasiones me has servido
En tantas otras me has salvado
Puertas adentro fue mi padre
El encargado de contaminar
La pobre casa de mi infancia
Haciendo de ella el refugio del terror
Y violando los sentimientos filiales

Tengo por única herencia
El brutal egoísmo
Y el interés demencial del déspota y del cobarde
A pesar tuyo transmitida

Honrada puerta cancel
Zaguán perfecto y protector
Túnel de los juegos y los pasatiempos
Hermana que nunca has podido
Atravesar ese umbral
Y has permanecido como yo
Fijada a un perno en el tiempo

Eduardo Magoo Nico, poeta nacido en 1956 en Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires. Publicó en Argentina su primer libro de poemas, “La Polaca” (Ediciones Cronopio Azul, 1995), el relato “Resurrección” en el diario Perfil (Buenos Aires, 6/1/2008) y el libro de poemas “Puros por Cruza” (Editorial El fin de la noche, 2011). Víctima de la crisis económica que en el 2001 asola a la Argentina, se traslada a Trieste, Italia, donde reside hasta la actualidad. En Italia ha publicado la fotonovela “Escuela de Sirenas” en el suplemento semanal de el diario Il Manifesto (Alias, 9.02.2002). En el 2012 es convocado por el Museo Nacional y Centro de Arte Reina Sofia de Madrid para la muestra colectiva “Perder la forma humana. Una imagen sísmica de los años ochenta en América Latina” curada por Ana Longoni. Ha editado recientemente el poemario “Servidumbres” (La Cartonera Edizioni, Roma, 2023), y “Treinta y seis grados” (La Cartonera Edizioni, Roma, 2024).
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