GRITO
Es lejanía, estría azul; se esboza restaurándose tras la fiebre de la niebla. Crepúsculo final, el grito. Primitivamente resuena a punto de caer; es musitada voz, rostro de entrega, savia helada; es vaivén. Aunque de otros, no importa. ¡No olvidarás!
Es pespunte en telas de araña.
Cae al mundo, como cayendo de hambre un animal; como el cuello en la soga que se presta.
Se extrae del vientre fértil de la sed de todo miedo; lo que llamamos vida.
La úlcera en la boca —a ambos lados—, silenciando. ¿Detener el cauce, evaporar el grito?
Estruendo de cuervos, fantasmas aplaudiendo. El envés del telar adopta la forma del aliento. Y el grito sordo, depredador de nieblas, bebe el viento, lame los labios ulcerados.
Cae desde el nacimiento; ni la sombra de Dios interrumpe el “canto”.
TIBIEZA DE ÁGUILA
Suele suceder en corrientes de viento; en la verdad que cede; en el eco que se desvanece; en las mejillas y en los fieles ojos; en la soledad que se sostiene y en el tiempo recobrado. Como si al aferrarnos a lo que fue, las muecas de la aurora ampliándose en el lecho, abriéndose en regazos, nos pertenecieran; como la risa o el nombre que nos dice.
Hallo tibieza en la pérdida.
La orfandad macerando el callado cielo, se pasea como un barco que nació de mañana desmontando madrugadas escarpadas.
Cada tanto sobreviene la herida. “Las mejillas que de llorar, tan rojas”, dije.
Esta voz —¿por qué rumian las palabras?—, no es suficiente. Mas que me roce un nenúfar y el élitro de un insecto se ciña a mis tobillos —mujer que danza en agua estancada ardiendo en la oscuridad sin consumirse —, no hará que mi cuerpo sea bosque de pájaros con hambre.
He guardado: No me conocen, no saben que habito en mis andares la noche que nutre el vientre del miedo.
He cedido: Y entre mis senos la hierba; la boca devorada por la tierra; los ojos quietos en el silencio umbroso.
¿Quién me arrastra al lugar donde la aurora nunca nace?
Hoy he mirado al pájaro y no logro desprenderme de esos ojos; precipitados ojos más tarde se deslizan donde hundí las manos para saber si el mundo se había secado al trasluz de mi cuerpo.
Sabe a sangre mi boca.
¡Tu hambriento grito de saeta hacia mí! ¿Acaso bastará el silencio de todo lo que vibra para lapidar al fin, el fondo del pecho en que te escondes?
Pero no. Escucho el graznar del águila, desciendes sobre mí.
PÉRDIDAS
Recuperar lo perdido. Templar el ánimo. Al menos el camino.
Tal vez eso deba bastar.
Sostener, tan endeble, a pequeñas sacudidas. Querer poder. Cribar.
Hay restos. Granos de arena en superficie.
Sueño o vigilia. ¿Vigilia? Mejor sueño, leve, por eso en superficie, o en la memoria de la superficie.
Despertar al alba. En el lugar de la infancia no. En el lugar donde anoche. Esperando que pase sin consentir. Solo que pase.
En rebeldía los colores. Apenas un descuido acierta, propicia el encuentro. Y algo se aleja a su vez tras la arenisca.
Condensar sí, el espíritu, el aire en resonancia. El espíritu en el reflejo de la casa. En las ventanas. Resistir respirando. Apretar los dientes. Las rodillas a la frente.
Acto sacrificial la vigilia. Por eso el sueño.
Atravesada por la repetición y la rendición de la carne. Sostener el aliento y aún crujen los cimientos, también hay miasmas, del otro lado de lo perdido.
Contemplar sí, mis ojos, el cansancio. Ir pasando no obstante por el sueño.
Ha sacudidas el tiempo.
Decir: a pesar de. La herida se remedia en el grito. La herida en resonancia. Asumir para sanear. Asentar.
Al filo el dobles, lo que entraña el decir.
Decir: algo se ha ido. Imposible interrumpir el cauce. Retener el instante. Repetir la palabra imposible.
Musitar el terreno hollado.
Incapaz de contemplar las distancias; aspirar a ello.
Y luego, de repente, en vuelo raso, segando nubes, atemperar el impulso sin pértigas. Volar sin lastre.
Mirada al mar, sesgada. Cuando ya nada importa. El compás del sueño se retrotrae. Intrusa en mí, la palabra Soledad me excede.
Me desmorono en vuelo y el alba deja de imponerse.
Me dejo sola, a descubierto. Ni tan siquiera. La habitación a oscuras.
EL HILO
Me oirán mejor, aunque “Allí no hay nada”.
Rescataré la distancia que medió entre el hilo, siempre tenso, y la migración del espíritu. ¡Mi esfuerzo de pie!; me perdí en los detalles.
No vi al tiempo partir. Se arriesga más de lo que se puede. No veré, ya más, lo que vería. Alguien me arrastró en un aire dulce y no supe y no pude ahuyentar a los pájaros.
Los brazos de las ramas en el ocaso del día penetraban las jaulas colgando de los balcones de muros roídos por el sermón de las horas que pasaban.
¿Era aquella la sombra de una cruz? Mi cuerpo se hizo voz.
Adormilada en el almizcle, adivinando un jardín tras el cantero de invierno,
temí en mi lecho oír mis endebles latidos.
¡Oh parpadeo de infancia, se deshace el barniz de tus recuerdos!
Siempre se vuelve al mismo sitio.
El aire retiene la imagen de trémulos arañazos finalmente grabados en el agua sonrosada por el sol.
Ninguna luz debió pretender iluminar mis llagas. Estoy gritando el dolor.
Estoy dejando que duela. La compasión es melliza del miedo. Se alejan de mi sombra y el aire me atraviesa. Mis ojos se acrisolan antes de desprenderse de la vida.
Es ahora. Se acercan las altas cumbres y el extremo del hilo se pierde en el blanco centelleante.
Casi es silencio.
Una voz que se agota a la intemperie; un éxodo de la legión de la sed; un aleteo absorto frente al precipicio; una humosa venda cubriendo el zumbido de la huyente luz.
Me extravío de mí. Asisto al escenario perfecto.
¿Cómo es que todo esto me abarca?
Debajo de la vida soy más que el tiempo que perdí.
Primogénita en mi perpetua dispersión; la nieve de mayo caerá al umbral de la puerta.
La lluvia sin mí; el viento envolviéndolo todo; el sol de madrugada y el ocaso; los días y los meses; las especies; los sentidos en el cuerpo de un enfermo, desarraigo de sí mismo; la inaprensible naturaleza y la iridiscencia; el arrebol que aspira al azul y al verde; el interludio de los ínfimos sonidos; los contornos de la seda; y la memoria grata de una quimera.
Todo me sobrevendrá en el decurso de las estaciones.
La noche deja resbalar sus manos en la quietud de la breña.
No supe creer y fui tan poco en mí. Me herí en la herida y fue cuanto necesité.
Alguien dice que he muerto.
¿Cuándo será nacer?
María Soledad Gutierrez Eguía, poeta, escritora, coordinadora de talleres literarios, diseñadora gráfica. Nacida en La Plata en 1974. Miembro de la Comisión de Cultura de la SADE, Sociedad Argentina de Escritores, filial La Plata. Primer premio en Poesía Concurso “Aurora Venturini” -2022-. Edición, Antología “Obras premiadas”, -2023-. Sociedad Argentina de Escritores filial La Plata. Presentación y premiación en Feria del Libro, Bs. As. Segundo premio en Poesía Concurso “Ana Emilia Lahitte” -2019-. Edición, Antología “Obras premiadas”, -2019-. Sociedad Argentina de Escritores filial La Plata. Presentación y premiación en Feria del Libro, Bs.As. Integrante de la 1ª. ed . Antología Poesía Federal SADE, sede central, 2020. Jurado del Concurso “Gabriel Bañez” -2021-. Se creó posteriormente la Antología de obras premiadas, organizada por SADE filial La Plata. Jurado del Concurso “Joaquín V. Gonzalez” -2023-. Se creó posteriormente la Antología de obras premiadas, organizada por SADE filial La Plata. Jurado en Concurso FAJA DE HONOR, “Leopoldo Lugones”, SADE -2023-. Jurado en Concurso Literario, poesía y narrativa, “Mujeres que hacen”, -2025-. Jurado en 11° Edición Concurso Literario -Concepción Arenal Ponte 2025-. Mención de honor en el XVII Concurso Internacional Hespérides de cuento y poesía (edición 2019), en género Cuento. En el Concurso Internacional Hespérides de cuento y poesía, mención de honor en las ediciones 2020/21/22/23/24. Mención de Honor en el Concurso Premio Palma de Platino 2021 Cuento y Poesía. SADE Mendoza 80 años. Se editó Antología del mismo. Primera Mención de Honor en 1er. Certamen Literario ”Enrique Pichón Riviére”, categoría Poesía. Mención de honor en género Narrativa, en el Certamen Literario Nacional de Poesía y Narrativa 2025 SADE ATLÁNTICA MAR DEL PLATA. Participación en el II Festival Bonaerense de Poesía 2024. Participación en numerosas antologías, blogspots, podcasts, publicaciones y presentaciones literarias.
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