HERIDO DE VIDA
Dicen los sabios
que, antes de nacer, el arcángel Gabriel
pone su dedo índice
sobre nuestra boca
para que olvidemos toda la sabiduría
que traemos con nosotros desde el cielo.
Así es cómo las luces entran
y se dan la mano.
No pueden más que parecerme harto estúpidos
aquellos que piensan
que por ser uno poeta o escritor
nacimos enseñados.
Nada más lejos de la realidad.
Yo no nací escribiendo, sino llorando.
Y con mi primer llanto
ya andaba buscando el conocimiento.
(de Las lágrimas de Chet Baker
caen a piscinas doradas)
NUNCA DEL TODO
Para Blanquita y toda la familia Guasch
Todavía no sé por qué me hice poeta
cuando recobro el sentido cada mañana y la ciudad
malgasta su sed de seguir viviendo después de la pandemia.
Y no puedo dejar de preguntarme
para qué se dedica uno a la poesía, a la educación sentimental
de los ciudadanos del mundo
(vuestro mundo tan moderno e intuitivo),
y no sé para qué hay genios
que observan las estrellas del espacio infinito,
el agua, los átomos, las sílabas, las bacterias,
el imperativo categórico de quien se permite filosofar,
si luego vienes tú, inútil, pelmazo,
a darnos vergüenza ajena una vez más,
a cortarte las uñas, por ejemplo, en el vagón donde persigo
la dignidad de mis horarios.
Tú, siempre nocturno, pero nunca del todo la noche.
Tú, siempre brillante, y en cambio,
luz nunca es del todo en el vacío tu nombre.
Todavía no sé por qué me hice poeta
cuando ya he descansado, pero no consigo despertar.
Yo tan solo sé
―como dijo entre arena y espuma el profeta―
que mis más bellos ropajes
fueron tejidos por otro,
que el alimento más sabroso
y la cama más cómoda
que me pueden ofrecer
están en la casa y en la mesa
de otra persona.
Por tanto, os digo: ―¿Cómo puedes separar
tu ser interior de los demás?
Todavía no sé por qué me hice un poeta de la fe.
Y aunque quizás soy el hombre más pobre que hay aquí,
yo tengo la sospecha
de que existe algo más,
y con ello ya gano todas las riquezas
necesarias para vivir.
(Inédito)
EN EL INFINITO SUEÑO
DE ESCULPIR UN GRAN AMOR
Angi,
un huracán lleva tu nombre.
Quédate. Quédate conmigo. Dime,
¿cuánto vale
lo que tengo?
Desde que tú te fuiste
toda
mi vida
es
un
eco.
(de Algo te queda)
UN VERSO DE GUARDIA
Mira papa,
mira,
dice mi hijo,
como un
relámpago
azul
que va
y viene,
no con fines destructivos,
sino para despertar
los grises
muros
de la prisión
de mi mente.
(de La bella lejanía)
ORACIONES DE PRONÓSTICO RESERVADO
Me siento delante de vuestra religión,
de vuestro canal 24 horas sintonizado
⸺lo mismo que frente a una de esas pinturas abstractas
de manchas sangrantes sobre blanco⸺,
y me digo: el futuro ya no está para historias.
Y por historias se entiende
esa tienda en que se venden al público las palabras
del mismo color que las quiere,
que dijo Balzac, acerca de los periódicos.
Civiles, reyes, hombres de letras y de fe,
se han arrodillado por igual,
para rezar por su victoria,
en ambos lados del espejo prohibido,
y es tan inhumano su mutuo odio
por ese otro dios emblemático del enemigo
que algo me dice
que el único infierno de todos ellos
es no poder matar a los otros dos veces,
matar a los otros dos veces, matar
a los otros, a los otros, dos veces, dos veces.
Una vez más me toca
romperme la cabeza en distinguir
quién es Abel y quién es Caín
en esta estampida de sangre y huesos.
(de Todo descansa en la superficie)
Abel Santos, poeta nacido en 1976 en Barcelona, España. Ha publicado los libros de poesía ‘Esencia’ (1998), ‘El lado opuesto al viento (2010), Todo descansa en la superficie (2013), Jass (2016), Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas (2016, 2da edición 2017), Huelga decir (2019), El camino de Angi (2020), Algo te queda (2022), La bella lejanía (2023), y su Antología Poética 1998-2014 Demasiado joven para el blues (2014). En 2015 coordina la antología de varios autores ‘La casa de los corazones rotos’. En 2011 fue encargado de prensa y relaciones públicas del I Festival de Poesía y Microrrelato: Vilapoética, de la ciudad de Viladecans. En 2018 gana el II Concurso de Poesía “Perfecto Esperpento” contra El Estigma en Salud Mental. En 2021 queda finalista del XXIV Premio de Poesía Ciudad de Salamanca con su poemario ‘Algo te queda’. Algunos de sus poemas han sido traducidos al árabe clásico, al catalán y al inglés.
@lapoesiacontinua
