Gaia Orbe: «Emma»

“hay un grito en mi boca
que mi boca no grita”
Pablo Neruda

Es mediodía. Soplan ligeras brisas húmedas. Las nubes apenas dejan ver la cordillera. De a ratos, intensos rayos deslumbran la montaña. La señora Emma sentada en la veranda oye el eco del kultrun: pum, pum, pum. Lo escucha crecer, acercarse, cambiar de forma y de color: pan, pan, pan, pum, pum, pampán. Envolverse en su mismo retumbe, desvanecer para volver a sonar. Cierra los ojos en el fluir de los toques. De pronto, aparece un abultamiento en la ladera sur del volcán, dormido hace miles de años. La pendiente convexa. Cenizas y vapor se elevan desde la cumbre. Avalanchas de nieve se mueven lentamente. ¿La tierra se deslizará?   

Pum, pum, pum. El magma antiguo se está inyectando desde el interior, desde lo más profundo. Grandes fisuras se abren en las rocas: pampán, púmpum. Solo queda esperar: hoy, mañana, el próximo mes.

Y llega la calma, la montaña entra en silencio, el aire se refresca.

Dos horas más tarde, un estallido, un movimiento enorme debajo de la panza, el abultamiento del lado sur. Unos segundos de inmovilidad y luego, todo el flanco norte del volcán comienza a caminar. Un alud de tierra corre por el valle fluvial hacia el lago a más de doscientos kilómetros por hora. La lava interior como una botella de champagne que se agita y luego se abre, explota desde el otro lateral. Una nube gigante, oscura, negra, maloliente, embiste contra las piedras a una feroz velocidad.  La columna de cenizas se eleva desde el pico hasta tocar el cielo. Relámpagos, escombros lanzados al aire, más escoria, más barro, cayendo por las laderas. Los hielos de altura se derriten en minutos creando lahares mortales que arrasan el río sin piedad. Las aguas del lago se evaporan. Se oyen estruendos en los cinco continentes y los silbidos llegan a Eurasia.   

Los vientos se llevan las pavesas más finas del aire. Árboles derrocados en línea y, los que quedan en pie, están chamuscados. Los cuerpos de los ciervos que no pudieron huir, junto a los salmones muertos antes de llegar a destino, navegan en el lodo. Solo permanecen firmes, los suelos con semillas. La cima de la montaña lanza un último grito: papapá pum y desaparece. En su lugar, nace una caldera en forma de herradura. Adentro, bulle escondido el próximo volcán.

La señora Emma abre los ojos.   


Gaia Orbe, escritora, poeta, gestora cultural, docente, farmacéutica, radialista, viajera. Socia fundadora de la cooperativa de trabajo La Taba, que desarrolla y comercializa servicios de comunicación. Escribe Fuga de Palabras, una columna mensual para Revista la Taba y Relatos domingueros en IG: @cooperativalataba. En 2014, publicó el libro Cartas a Nashira. El camino de las sombras largas. Y los relatos: “Hágase la luz”, en la Antología Jada Sirkin (Peces de la ciudad, 2017), “Hechizo de jazmines”, en Ecos (Cuatro hojas, Madrid: 2019), en El Mago (Cuatro hojas, Madrid: 2021 y su primera poesía fue publicada en Cuaderno de Artista (Cuatro hojas, Madrid: 2022). Además publicó la nouvelle “Ninguna noche en Calicut” (GES,Argentina 2021).

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.