Luis Gilberto Caraballo: «Ciudades venezolanas»

Poema dedicado a Caracas

Y no me olvido de ti
y tú te olvidarás de mí?
Cambiarás mi pasado antes que pase otra vez
por tu corazón?
Cuando...


Ahí está
el hombre distraído por la luz
en sus ojos,
cobijado en sus sueños
y una brisa
traspasa las hendiduras de su voz
antes de tomar el acostumbrado café
y entregar el saludo
le sacuden sus vocales.
Yacen
como puestas al sol en el tendedero del alba
y este a la espera,
mientras seca
con la claridad la mañana de un mes incierto
en su tiempo desprevenido pasan
esquivos, imbuidos en los cuerpos
las refriegas de las noches en su tren
no lo olvidan
y le desarman los pasos.
Es poco, a veces,
es mucho en el arco de su iris
cavila la memoria, le canta
al arrendajo en las ramas de un pasado
distraído va llegando a las colas
para tomar la via.
Su silueta anda con la voz, murmulla
empujada por la marea se va
hacia el silencio,
hacia el túnel,
hacia la mitad de su ser
distraído por la luz
en sus ojos
habitado de pájaros y lluvia
aún en las nubes
aún en su sed de estar.

Un canto a Baruta

Ah, Baruta
Son tus ojos tu mar
Son tus sombras tu horizonte caído en siluetas perdidas
Son tus árboles tus estatuas vagas que pronuncian lenguas irrepetibles
Son tus plazas tus raíces donde se vacían las memorias en los bancos desnudos y libres
Son tus tardes tus horas alumbradas de quehaceres irrenunciables y deberes
Son tus noches tus pañuelos donde pactan los sueños
Son tus mañanas tus casas se levantan en el umbral de los ojos despiertos
Son tus calles tus trajes silentes de imborrables secretos, tus brasas tomadas
Son tus horas tus hojas que se habitan de voces y savia.
Son tus jardines tus horas melodiosas aromadas de guitarras
Son tus nubes tus hilos sacros contenidos en los pechos
Son tus madres tus sueños que traen catedrales en los vientres
Son tus niños tus jardines crecen llenos de juegos y cuentos sembrados por los vientos
Son tus hombres tus techos que se elevan sobre los caminos pedregosos y angostos
Son tus días tus huellas dejadas en sus arenas en olvido y cuido
Son tus sueños tus cantos que se anuncian con la lluvia y la brega
Son tus libros tus terrazas donde se avista la siembra
Son tus anhelos tus delirios y versos recrecidos por la lumbre y el amor a la tierra
Son tus huecos tus huéspedes impronunciables del olvido y la fatiga
Tus ancestros tus orfebres de silencios quebrados en el tiempo
Tus huesos tus silencios que enarbolan tu estatura
Ah Baruta ¡¡ y tu anchura de tierra alborada en el siglo XXI!!
Con tus alturas y vacíos, tus cantos y llantos que llevas en las arterias del sueño

Sonata de Primavera en Cumaná – Si Menor

Arar la tierra, arar el verbo
arar el mar, y mirar el transpirar
arar la noche a fondo.
Mientras el hombre habita
y la tierra humedece sus raíces
hasta que estas quiebren el yermo

Como no seguir navegando, …

bogar en el piélago de Paria

Como no seguir

timoneando en Kumana.

Sí al bogar la sonrisa de un niño,

consigo sus cribas en su mirar

Giran como libélulas en la plaza Bolívar,

oliscan versos de Andrés Eloy.

Sus pupilas acunan poemas

se amplían

como golondrinas al volar.

Sí al bogar el canto

las azucenas aroman el alma Tagar,

Sí al cinglar, en el campanario resuenan

los sauces dormidos
en las frescas tardes.

Sí al timonear el Manzanares arrulla

al viento del pesar.

Sí al bogar el pan entre las manos

tiene alma se ve el entre cielo

desde el Quetepe hasta el Colorado

y aún es suficiente.

Sí al navegar se mira al fondo

el Golfo de Cariaco

se avistan

en la cimera

los naufragios de tantos sueños,

aparece la Torre de Timón

con unos versos profusos.

Se otea

el tumbado a los bucaneros

Se le ve

el relicario al párroco

cuando apertura sus suplicas.

Se agotarían las cartas

de una reina pidiendo

a Cumaná, con demencia,

el Castillo de San Antonio.

Luis Gilberto Caraballo, poeta, artista plástico nacido en Venezuela con más de tres décadas de trayectoria. Entre sus poemarios publicados están Encuentros con el Sur (Venezuela, 2007), El árbol de las casas vacías (España, 2008), Los caminos del tiempo (España, 2009), Poemas de números y series infinitas (Portugal, 2012), Arpa Invisible (Letras Salvajes, Puerto Rico, 2020); Es tiempo de volver destellos de un regreso (Del Sur a Sur Editores, España, 2021) y La Gruta del Ávila (Letras Salvajes, 2021). Su libro Celajes de noche salió en febrero de 2022. Y sus libros Rafagas Poemas, retazos y mares de un poema salieron en Venezuela a finales de ese año.

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