QUIZÁ TENGO DEMASIADAS PALABRAS EN LOS OJOS
Veo el muñón en las alas, la luz suicida
que trepana la inocencia y nos convence
de que es mejor subir a mordiscos por la sangre
que bajar los escalones del silencio.
La voz en miniatura
pasa rápida por los oídos,
con el cuerpo a la carrera y las manos poco hechas,
un aire naive resbala por la nariz de un cuadro demasiado grande,
la saliva en la boca, quemada.
Nada ajusta en estas trenzas,
muñecas de verdad con pecas de carbón
que juegan al escondite en las empalizadas
y violan la niñez que nos vive.
Quizá tengo demasiadas palabras en los ojos,
sílabas pequeñas que no alcanzan la pared
de mi garganta, y viven en cuclillas,
con la falda huérfana y las piernas cortas,
esperando el turno
para inventar un nuevo puente colgante
desde donde practicar el salto al vacío,
sin perderse y sin tener que perdonarse.
EN EL PRECISO ENDECASÍLABO DE UN VERSO
Tengo nombres que aún no han crecido,
intentan pronunciar la altura de los calcetines
que les muerden el orgullo, pero la primavera
instalada en sus articulaciones se lo impide,
de sus tetillas chorrean los ojos de distintos julios
madurados en los labios, los mismos que ruedan
hasta el vientre del poco mar que les cabe
en sus boquitas jóvenes;
esos nombres viven encendidos,
esperando el momento de recogerse el cabello
y perfumarse, de coleccionar la vida ignorada
bajo los puentes y salir corriendo,
enguantados los olores dentro de sus féretros,
inmóviles y diminutos
frente al desastre escondido en los márgenes,
en la silueta de una lágrima solemne.
Son los nombres prematuros,
de bocas descompuestas,
poderosamente libres
en los bolsillos desbocados,
son los que encienden las piras
y arden sobre el mar
desnucando cualquier pregunta,
cualquier método,
con toda la insolencia en las encías,
y crecen sobre el crimen alienado en la entrepierna,
sobre el músculo blanco
de esa región virgen del papel
donde escondemos la mirada, y armamos
minas salobres para escribir mejor las heridas
que aún guerrean.
Son ellos los culpables de que muramos
sin palabras, de que las canciones
nos derramen miedo abajo
y los ríos nos desconozcan,
son sus gritos sin montura
los que ceden, sin saberlo,
y nos asfixian
en el preciso endecasílabo
de un verso manirroto.
LA POSIBILIDAD DE MI BOCA ME DERRAMA
El mar me mira intensamente,
como si quisiera incluir en mi nómina
un puñado de futuros infinitos,
pero lo que no sabe
es que yo peso las penas
sin ropa y en ayunas,
y en mi colección de miserias enjutas
los números recortados
son los que dictan el monto preciso
del auténtico olor de mi pelo.
Los perdigones de soledad siempre hacen diana
alarmando a mis cerrojos, los mismos
con los que suelo amordazar la lluvia
de dedos flacos y fantasmas en los labios.
Así que la mayoría de veces
la posibilidad de mi boca me derrama
sobre penínsulas pobladas de huesos,
bajo siglos de nervios
con su hambre de años dolorida,
y niños rígidos más anchos que el cielo,
que me duelen muy temprano.
Su eco se acuesta con la huida,
y como una bomba,
explosiona el horror y los ronquidos
y llueven noticias del suicidio de las gotas.
Cuando la vida vuelve a casa,
un arma cargada de rincones
hace prácticas de balística en mi nuca,
y sólo me queda tiempo para rozar el milagro
de un par de hoyuelos reventando despedidas.
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Poemas pertenecientes al libro «Primaria, decisiva e inaprensible» publicado en papel por Alkaid Ediciones 2015 y en Ebook, el mismo año por LN Ediciones.
Marian Raméntol, artista multidisciplinar, poeta, traductora, música, fotógrafa, cineasta, gestora cultural. Directora de la Plataforma cultural La Náusea. Miembro del grupo musical Orquestracions Dissonants Internes con el que ha editado vídeo-libros y diversos álbumes además de bandas sonoras de cortos y mediometrajes. Ha trabajado con músicos experimentales en múltiples recitales y performances. Ha traducido a poetas contemporáneos al catalán, castellano e italiano. Ha publicado diecinueve poemarios y ha sido incluida en diecisiete antologías. Ha sido premiada en diversos concursos nacionales e internacionales, y su obra ha sido ampliamente difundida en revistas especializadas donde ha publicado poesía, ensayo y artículos de opinión. Ha sido traducida al inglés, alemán, italiano, rumano, armenio, portugués, búlgaro, bosnio, montenegrino y estonio. Su actividad en el ámbito artístico y poético le ha llevado a formar parte de festivales (tanto poéticos como de cinematografía), exposiciones, recitales y diferentes actos patrocinados por ayuntamientos, editoriales y otras entidades culturales. Es autora de varios guiones cinematográficos y también conductora (junto a Cesc Fortuny i Fabré) del podcast de arte y cultura mensual SINTAGMA de la Plataforma Cultural La Náusea.
https://marianramentol.wordpress.com/
Directora de la plataforma cultural La Náusea (contacta)
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Miembro del grupo musical O.D.I.
Miembro del grupo músico-poético EMAIEMA
