Miguel Ángel Rodríguez: «Al grito del amor tábano»

  Hola, queridxs amigxs.
  Les escribo desde el bellísimo paraje hasta días atrás conocido cual Sierra de la Ventana, donde aprovechando el feriado largo por Pascua, vinimos con mi actual pareja a vacacionar en carpa.
  Es verdad que apenas llegados nos sorprendió cierta cantidad inusitada de tábanos.
  Pero… ¿y qué?
  Bien saben ustedes cómo devienen las cosas al inicio de una relación íntima. Nos la pasamos dentro de la covacha entreverando el goce de nuestros cuerpos, riendo al brindis de cursilerías desvergonzadas:
  – “Dame tu tábana, putita.” / – “Clavame tu aguijón, guapo.”
  Aun así, claro está, en algún momento pinta expandirse, salir.
  Confieso que a veces me pongo paronoico.
  Por ello preferí callar cuando observé que de repente el arbolado camping pasara a denominarse “Montes de Tábanos”, la proveeduría en diagonal “Almacén Tabanera”, su aceite insignia “Invasiones Tabanesas Go Home” y el club de fútbol lindero “Gambeta del Tábano”.
  Cruzando el bulevar “Doquier Tábanos” asistimos al saludo de dos adolescentes vestidas tipo astronautas:
  – “Hoolis… ¿cómo estás?” / – “Re tábana.”
  La avenida principal ahora se llama “General Don José de San Tábano”. La plaza céntrica, “Evita Tábana”. La estatua al fundador de la localidad, “Dietrich Tábaner”. El palacio municipal, “Edificio Tábanagh”. La cárcel, “Unidad Penitenciaria Patricia Bullrich Guantábano”. El boliche top, “Cumbia Tábana”. La Secretaria de Cultura y Turismo, especialista en marketing, ya promueve con la participación de reconocidos músicos el primer “Festival Del Tábano Patrio”. El cartel luminoso de ingreso a la Ciudad hoy reza, “Bienvenidos a Cierra la Ventana, que entran tábanos”.
  Sopla el rumor de que el Hospital desborda sin remedio ni vacuna para la peste tabánica.
  Y la nueva certeza de que otrora en Tandil, la Piedra Movediza fue arrojada al precipicio del fondo de la Tierra por un vendaval mordiente y furioso de tábanos marcianos.
  No respondan a esta esquela, amigxs.
  En lapso breve casi todas las calles han sido rebautizadas con nombres demasiado afines: Coronel Tábano, Almirante Tábano, Rotonda Tábana, Los Tábanos, Las Tábanas, Les Tébenes…
  De modo que el personal del Correo desquicia en estrés, y las cartas extravían su destino.
  Nosotrxs, más allá de una inquieta rareza natural, estános bient.
  Ppppvvvvvvv… Aban ahh o, cuba sabón chui tábana. Tábano onabat anotano, ohh gequizás, piaffbatuc latanaban.  
  Tábanos. Dípteros braquí cerozen tellas, omm ban quina nataba nno tá. Uuuuyyyyyyy lapuchasipica, etá.
  ¡Tabánidos tabanidaes!
  Tábana tábano tábana tábano…
  Tábana, Tábano.


Miguel Ángel Rodríguez, escritor, psicoanalista.
licmar2000@yahoo.com.ar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.