Miguel Ángel Rodríguez: «Flavio»

  Sentado a una mesa en la vereda del bar Rodney frente al cementerio de Chacarita brindé otra ronda ginebrera con mi amigo Flavio.
  Cariñoso, ocurrente, pillo… Él allá –y yo, ¿dónde?-.
  Desde pibes pateamos juntos las calles soleadas de Villa Devoto, como luego probamos las primeras serpientes en manzanas de la ciudad nocturna.
  Cada tanto le salía cuestionar a su padre, carnicero del barrio, reprochándole temerosidad o avaricia.
  Entonces no me resultó tan extraño que a partir de alguna esquina apostara fuerte el vuelo a ganar mucha guita.
  Lo logró, por cierto, con osados malabares que lo encendían.
  Y por cierto falleció a poco lograrlo, cuando antes de emprender viaje hacia Cuba fue a saludar a su viejo y una bala le acertó por defenderlo en pleno asalto a la carnicería.
  «La vida es bestial», jugábamos decir desconociendo cuánto.
  Chin fin, querido amigo.


Miguel Ángel Rodríguez, escritor, psicoanalista.
licmar2000@yahoo.com.ar

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