Hospitalidad ofrecida a lo imposible
una luz encendida en mitad de la noche:
es una voz que llega como el agua
cuando encuentra la sed de las piedras
allí se aloja el pan de las palabras, la risa todavía tibia,
la sombra de un día difícil,
el silencio que alguien sostiene hasta que vuelve a respirar.
y el horizonte -que parecía un vidrio roto-
vuelve a ensayar la forma de un puente
hay días en que la risa se posa sobre los hombros
como un pájaro que desconoce el invierno.
otros,
el aire trae el sabor metálico de los mapas heridos:
entonces alguien acerca una palabra justa,
otro enciende la memoria,
y el miedo retrocede apenas lo suficiente
para que vuelva a nacer el mañana
la amistad como partículas
que alguna vez compartieron la misma luz
y ya no consiguen olvidarse.
no importa la distancia
hay una física secreta que no figura en los tratados,
basta una palabra
y el universo corrige apenas la inclinación de sus astros
vamos dejando pequeños destellos de nosotros
en la memoria del otro:
una risa,
una canción,
una derrota,
la lluvia sobre un domingo,
la alegría de un gol
que durante un instante
suspendió la gravedad del mundo
nos reunimos:
con libros abiertos como ventanas,
con cafés donde las palabras aprenden a desatar sus nudos,
con teatros que resisten la costumbre del telón cerrado,
con músicas capaces de encontrar
el nombre secreto de la intemperie,
con voces que afinan el aire hasta volverlo habitable
hay canciones
que conocen el nombre verdadero de las cicatrices,
hay teatros
donde una lámpara encendida alcanza para derrotar la noche,
hay libros
que abren ventanas hacia adentro,
y hay palabras
que desatan el nudo
que llevaba años haciéndose pasar por destino
somos una constelación que no pregunta si estás o no,
la amistad no necesita la geografía de la proximidad
le alcanza la fidelidad de la luz,
y mientras exista al menos una mano dispuesta a sostener otra
-aún desde la distancia-
seguirá naciendo ese país invisible
donde los sueños no son una promesa,
sino el modo en que seguimos encontrándonos
la amistad como lazo, no como cadena.
una resonancia: lo que vibra en uno
cuando el otro apenas sonríe,
lo que resiste
cuando la tristeza oscurece el campo,
lo que celebra
lo que acompaña
lo que intercambia fotones de esperanza,
hilando sueños como quien remienda el cielo
amistad
no como pacto ni como un refugio:
como raro acontecimiento
de reconocer la propia respiración
en el aire del otro
cada vínculo
una curvatura del tiempo.
cada palabra,
una pequeña rectificación del vacío.
algo que escapa a la mercancía:
nadie consigue privatizar un abrazo
tal vez la amistad
sea la forma más pura del amor:
no busca demostrar, conquistar, ni poseer
hace lugar.
y en ese lugar, casi imperceptible,
el mundo deja de girar alrededor del miedo
celebrar la amistad:
descubrir que la luz
no pertenece a la lámpara
sino al espacio que consigue despertar.
en la amistad
la alegría pasa como el agua del río
cuando recuerda que siempre
estuvo hecha para el cauce
amistad: no nos reúne la certeza,
nos reúne esa manera de sostener el temblor del otro.
somos una conversación
que el universo no termina de soñar,
cada encuentro desplaza apenas el peso de la noche.
cuando uno ríe, en algún lugar
la gravedad cede un poco:
nadie lo advierte salvo los árboles,
que demoran un instante más
en soltar sus hojas
hay quienes creen que la amistad
consiste en caminar juntos,
Ignoran que las galaxias
también permanecen unidas
sin tocarse
aprendimos el antiguo oficio
de inclinarnos sobre la alegría del otro
como quien protege una llama
del viento
cada encuentro deja una variación
en la música del mundo
tan pequeña que nadie la mide,
tan honda que el universo
debe reordenar sus silencios
tal vez los sueños no pertenezcan
a quien los sueña,
tal vez nos atraviesen
buscando un lugar común
donde volverse destino,
y la amistad sea apenas
esa hospitalidad ofrecida
a lo imposible…
//
Enero 2026
el río en superposición:
calma
y pulso
entre hermanas
la materia late
elegir estar,
condición inicial
una hermana es el río
cuando baja la tarde
abre el día
con palabras que se doblan
y vuelven
desayunar juntas
el día observa
y se vuelve real
decir sin miedo
callar sin peso
humor secreto
charlas que no cierran
el vino aprende a esperar
series que se miran de reojo,
la trama es estar
río uruguay
la calma como estado base
el tiempo se ensancha
el cuidado estabiliza
el río baja decibeles
agua que espera
la pileta junta cielo
la tarde se apoya
en la mesa,
la charla hace nido
manos que corrigen el mundo:
un plato,
sal,
el tiempo
la comida llega
con cuidado
el afecto
no pregunta, sabe
series,
vino,
la tarde quedándose
música compartida
recuerdos
río ancho
pileta donde el sol descansa
la charla se vuelve casa
el afecto
como un saber antiguo,
energía constante
decimos verdades
sin temblar
el amor se practica
canciones heredadas,
robadas,
hechas nuestras,
héroe que regresa
risas que salvan
una mano acomoda el plato
el mundo se ordena
un poco
el tiempo entra en superposición
antes,
ahora,
todavía
compartir el vino
reduce la velocidad
el reloj se vuelve blando
opera
una mínima corrección
y el mundo
no se rompe
el agua adopta forma,
la felicidad
es geometría abierta:
calma
pulso
presencia
el amor no se prueba
circula
el tiempo no rinde cuentas
no hay meta
hay permanencia
diálogos entre
nuestros pequeños, grandes amores
que reflejan los nuestros...
luego el salto
río limay
otra frecuencia
la materia se activa
el viento escribe
otra hermana ahí
el pulso aumenta
el cuerpo aprende terreno
geometría del sur
una barda al sol,
piedras abiertas
contra el viento
esta hermana
es un ritrón
agua que empuja
río que ríe
el sur entra en los pulmones,
abre posibilidades
la sangre dice sí
el viento propone futuros
música en las venas
baile sin espejo
piedra y viento
diciendo la verdad
dos cuerpos
cantamos
la misma canción
con distintas voces
letras que pasan
como un secreto
reír hasta tarde
salir, cantar, bailar
volver distintas
entrelazadas
las canciones
no pertenecen
circulan
el silencio
sostiene la forma
el secreto
no colapsa
T.I.P.A o P.I.P.A
el tema se repite
la novela interna
cambia,
agrega datos
dos sherlock holmes
dilucidando pistas
y luego
la risa (esa música del alma)
que estalla...
el cuerpo en pulso
la materia se afirma
caminando
el futuro
ensaya forma
dos imágenes
un mismo sistema
el verano
se habita
y sonríe
nosotras,
voces
en diferencia
una lógica común:
lo femenino
no-todo
no medible
no acumulable
el arte aparece
cuando nadie controla,
la canción
no se completa
amar
sin clausura
decir la verdad
sin aspirar a dominarla
la lógica fálica mide,
cierra,
aspira al todo,
quiere todo
y queda insatisfecha
aquí no,
aquí el deseo
dice presente:
circula
enero 2026,
dos hermanas:
dos maneras del agua
dos formas del afecto
y yo en el medio
aprendiendo a escuchar
lo que canta
cuando nadie canta
ellas y yo:
diálogos que cuidan
silencios que sostienen
secretos que no pesan
el verano
aprendiendo
nuestros nombres
entre nosotras
el secreto es un pacto
el silencio un regalo
no competir
sostener
creer
dos hermanas
dos ríos
tres voces
un sistema estable
el verano
no es geografía
es esta resonancia
que insiste
celebrar es
estar juntas
en Concepción,
en Neuquén
y que el río
nos embriague
hermanas:
el universo admite
más de un centro
hermanas:
y el mundo
por un momento
alineado
la felicidad existe
tiene este tono:
verano,
hermanas:
esa forma
de amor verdadero
//
Consentir
decir sí
como quien abre una hendija
y deja que entre la noche
y su temblor
decir sí
a la causa que arde sin promesa,
al hilo analítico
que descubre en lo ínfimo
la grieta donde nace el nombre del deseo
decir sí
al amor
no al que captura,
sino al que desborda
como agua que encuentra
nuevos cauces en la herida
consentir a la contingencia:
lo que cae,
lo que llega,
lo que se va sin aviso
y nos deja otros bordes
decir sí
al no-todo,
al misterio que no cierra,
al resto que resiste nombre,
a lo que queda flotando
después de la frase
consentir,
dejarse atravesar
por aquello que no domina
sostener el pulso
de una vida que se escribe
en cada abertura
en cada titubeo
en cada sí
que todavía
no sabemos del todo decir
la causa analítica:
esa brújula,
esa pregunta que persiste
cuando todo calla
decirle sí:
entrar en la intemperie
el deseo:
no objeto,
no meta
solo un trazo
consentir es
no explicarlo,
como un viento raro
que de repente orienta
no-todo
lugar donde el lenguaje
no manda
donde el sentido
se pliega sobre sí
y deja un resto:
el sí
ahí
consentir al no-todo
es quizá
la única forma (posible)
de libertad
sin embargo
el sí no garantiza
no asegura.
no salva
solo abre
la causa:
eso que llama
sin voz
consentir
es inclinarse
hacia ese hueco
un sí casi mudo,
apenas un gesto,
una inclinación del cuerpo
hacia lo vivo
consentir:
dejar que una luz mínima
entre por la rendija
y cambie,
apenas,
el curso del día
trabajo en equipo:
golpe leve
ritmo que vuelve.
en común:
una suerte de fogata tenue
cada cual una chispa,
nadie sabe de quién es la luz
consentir
es dejarla circular
el lazo como campo de fuerza:
respiración que se coordina,
mano que acompasa otra mano
consentir ahí
es habilitar un ritmo
una escucha que se desdobla
un gesto que reconoce
otro gesto
hilos vivos,
torcidos,
imprevisibles.
consentir
es no tensar
lo que se va
tramando solo
en medio
de esa zona abierta,
ese gesto colectivo
que sigue,
que late,
que inventa
sí a lo que arde
a la causa que muerde el borde
consentir es ser tomado
ser roído
ser soplo
lo vivo empuja
lo vivo muerde
lo vivo exige cuerpo
sí al filo,
al temblor que no se nombra,
al resto que insiste
sí a la causa
chispa negra
que pide un cuerpo
que se arriesgue
lo que deviene del trabajo:
una vibración,
un pulso común,
una brasa que encuentra aire
y al final
un estallido:
música subiendo desde la tierra,
cuerpos encendidos,
cuerpos diciendo sí
con cada golpe, con cada nota
bailando
como si la vida
se jugara entera
en ese latido
cuerpos
que salen del borde
golpean el suelo
arden
bailan
con el resto,
con la herida,
con la llama que queda
bailan
hasta que el lugar
se vuelve un sí
en combustión
y la contingencia cae
como luz sesgada.
algo cambia de lugar
el mundo se abre
medio milímetro…
//
A la sombra
cada uno en su orilla
y sin embargo
algo cruza
la diferencia
no como borde
sino como puente
no hay señal
pero hay eco
no hay pacto
pero hay trama
es un estar
sin ocupar
sin exigir
sin retener
no buscamos espejo
ni abrigo
-tal vez sombra
donde quedarnos un rato
una risa fuera de lugar
un silencio compartido
una imagen rota que entendemos igual
nos fuimos lejos
(¿de dónde?)
y sin embargo
algo quedó vibrando en lo común
no es nostalgia,
no es deuda:
es una forma
de estar
incompletos
juntos...
//
Acción!
dos días de luz dócil
cables extendidos como raíces tibias
sobre el suelo polvoriento,
el guion pasando de mano en mano
mientras el sol cae sobre hombros atentos
papel vivo,
palabras buscando cuerpo
el director mira la luz,
espera un segundo exacto,
un gesto breve
y el mundo entra en cuadro
la cámara respira cerca,
ojo abierto
tragando miradas, gestos mínimos,
partículas doradas flotando
entre acción y corte
el asistente atiende los detalles,
papeles, horarios, objetos,
continuidad entre escenas,
y el rodaje avanza
como una maquinaria silenciosa
micrófonos suspendidos
atrapan pasos, respiraciones,
una risa que escapa fuera de cuadro,
el roce leve de una escena que nace
brochas rozan mejillas,
un brillo despierta en los ojos,
alguien entra a escena
y ya no es quien era minutos antes
silencio!
clack!
acción!
el tiempo se ordena
actores cruzan la luz,
habitan vidas prestadas,
dejan algo suyo flotando
cuando termina la toma
seriedad cuando corre la cámara
luego el “set” se afloja:
risas, anécdotas,
mate pasando de mano en mano,
historias pequeñas llenando la espera
el clima acompaña,
afuera y adentro,
un mismo cielo despejado
sobre un equipo afinado
por guionista y director,
cada gesto apoyando al otro,
trabajo y alegría
moviéndose entre cables y focos
al final, la luz se apaga
cables enrollados,
pisadas borrándose en el polvo,
puertas cerrándose despacio
el lugar vuelve a ser cotidiano,
paredes mudas,
aire quieto,
como si nada hubiera ocurrido…
pero algo queda flotando,
una vibración leve en el aire
un pequeño mundo filmado
que sigue respirando en secreto
en algún sitio
un cortometraje recién nacido
late todavía,
hecho de miradas, oficio,
entusiasmo, risas
quedan atrás dos días
en que un equipo
filmó un pequeño mundo
y fue feliz dentro de él
dos días apenas,
sin embargo
algo persiste,
como polvo iluminado
que tarda en caer,
como si el rodaje continuara, invisible,
en algún rincón del tiempo
donde el equipo todavía trabaja,
ríe,
y la escena
no termina de irse
(P/D: por un momento
la filmación nos recuerda
cómo podría ser el mundo
cuando se encuentra un ritmo común
cuando las diferencias sostienen la escena
cuando estar juntos vuelve posible la trama
cuando cada uno encuentra su lugar en el cuadro
cuando lo que importa
es armar un proyecto
y hacerlo posible…)
//
Encender la escena
un círculo abierto
risas que se cruzan como pájaros
un gesto basta
para encender la escena
la mesa desordenada:
migas, vasos,
ecos de una conversación
que no termina
secretos que circulan
al calor de una confianza
sin nombre
en el aire
la ternura se disfraza de juego,
y el juego inventa otra forma de amar
voces enredadas,
miradas cómplices,
el humor que estalla
como un relámpago
y nos salva
fuego encendido
el teatro
abriendo puertas invisibles:
escenas improvisadas
como si fueran
otra forma de vivir
el arte
-esa llama compartida-
desordena el tiempo:
allí volvemos,
allí nos quedamos,
como quien sabe
que el amor también es
levantar juntos
una escena
y en esa escena,
reconocernos
(silencio…
algo vibra
afuera del poema)
//
Nora Cappelletti, poeta, escritora, psicoanalista, psicóloga nacida en 9 de Julio, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Miembro de la EOL y de la AMP. Integrante del Departamento Psicoanálisis…Arte- del ICdeBA.
Facebook e IG: Nora I. Cappelletti
