En estos días
recordé aquel entonces
en mi niñez
bajo el naranjo en flor
el perfume de los azahares
y la escritura
que asomaba incipiente
humilde, vacilante
apenas un intento.
Escribí unas palabras:
saqué lo que late
y se estrella
en el papel.
Me acostumbré a saborear
ese repiqueteo de palabras
que no paraban de machacar
hasta quedar encerradas
en los renglones
del viejo cuaderno Gloria.
Recordé ese entonces
de adolescente
cuando abandoné las palabras
mas no murieron:
revivieron del olvido
luego, en Rosario.
Recordé, entonces
que era
escribir o morir
por dentro.
¡Ah, cómo callar las palabras!
Cómo, si estaban allí
machacando
saltando
insistiendo.
Entonces supe
que si callaban
las devoraba el tiempo.
Y una duda latía:
¿Cómo aprendería el oficio?
¿Y si sólo fuera un juego?
¿Si sólo se trataba
de buscarlas
mezclarlas
o agitarlas
una y otra vez?
Mas el misterio seguía:
¿cómo aprendería
a decir
a nombrar?
¿Cómo aprendería
a tejer palabras
y silencios?
¿Cómo traspasar la frontera
entre sueños y palabras?
Acaso siga aprendiendo este juego
acaso siga aprendiendo
a atravesar ese vacío
como un páramo
esa incomodidad
al silenciar
o al rescatar
y resucitar una palabra
y el sosiego final de la palabra atinada.
Paula Zanotti, poeta nacida en Córdoba en 1969. Ha participado en diversas antologías y en revistas de poesía nacionales e internacionales, publicando el libro “Corre Al Viento”, Editorial Dunken,
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