Rolando Revagliatti: «Quiero escribir»

Quiero escribir

Papá
quiero escribir
un libro lúbrico
obtuso
alucinado
un libro que falte no escribir
el más atroz
más mal no escrito
ni siquiera
un poquito.

Para mí
(a Ángela Da Silva)

Entré con dientes, pero no con todo
me quedé afuera un poco
Yo nunca fui a la escuela
yo
realmente
nunca vendí diarios
Cuando yo medio no existía
yo era demasiado yo
para mí solo.

Regreso

Me agarro a mi mamá
papá
que no te lo puedo decir
voy a irme deseado
yo también.

Los papás queman

Ex Pablito afirma que los papás queman después de cenar
ex Norita no tiene dudas: los papás queman cuando se van a ver a un enfermo
ex Germancito con rudeza increpa a todos los papás que queman
ex Clarita asevera que los papás queman poco antes del mediodía del domingo
ex Arielito, ex Beatricita y ex Cecilita con fascies compungidas arguyen que los papás queman en almíbar
ex Virginita atesora la certidumbre de que los papás queman porque amanecen más temprano

y ex Rolandito declama que los papás queman de viaje o muertos, antes o después de haber nacido
A ex Isakito se le pliega el alma porque sus papás queman desde sus hermanos
ex Alicita no quiere creerles a sus pechos enardecidos cuando los mustios papás le queman
ex Hilarito
hila finito
que los papás queman cuando muelen a golpes
o se deshacen en cariñitos
ex Andreíta funeraria y ex Joselito se dan con sangre de horchata cuando los papás queman por contigüidad
y ex Gabrielita se aprieta las puntas de los dedos con la ventana a través de la cual los papás no cesan de quemar

Ex Palomita se arrellana en la contemplación de los papás que queman al horno
ex Miguelito, piromaníaco, aduce que queman y queman los papás que queman los papás
ex Silvita añade que los papás queman con mesura, con concupiscencia, con delicadeza,con suspenso, con salvajismo
mientras ex Leopoldito recalca, sobreimprimiéndose, que los papás queman abnegados, grandilocuentes, ahítos, formales, posesos, desmadrados, despadrados, cachonderos, lóbregos
ex Estelita sufre porque los papás queman en prosa o con ademanes, descalzos y aun en chinelas
ex Rodolfito sonríe con afectación porque los papás queman con tan extremada independencia de la temperatura
así siguiendo, ex Lilianita y ex Danielito no accionan con prontitud en pos de salvar el honor de los papás que queman cuando maman o papan
y ex Mirtita...: sólo ella se petrifica admitiendo el pudibundoso grado de inflamabilidad hijística.

Es un chico: no entiende

1
Duerme
mujer enroscada: se quedó dormida:
mujer que se queda dormida.

2
Ellos piensan que mi problema es que soy un idiota
Se equivocan: mi problema es que no soy un idiota.

3
Cuando sea grande mi mamá me va a conseguir una novia.

4
Diana Dors
inmiscuye sus tetas de nácar
en mi sopa
¡yeeeeaah!... Diana.

Bogotá treinta y tres treinta y dos

Las gitanas
el caballo del sifonero
el carro del sifonero y el pescante del carro del sifonero
el perro gris o blanco vecino
el potrero al lado de las vías
-la mancha la escondida el picado las kermeses-
el túnel de la estación
las hojas en las calles el tranvía
Elsa y Osvaldo en el zaguán
la calesita y el colegio
Bogotá treinta y tres treinta y dos

los pibes de la otra cuadra
ninguna maestra memorable
tres argentinas por ochenta centavos
el ruido de los aviones
mirá para los dos lados
al parque Avellaneda con mi papá
los domingos
al trencito y al sol.

Decaigo

Qué nombre habrá tenido mi primera segunda mamá
cómo sería

Decaigo como un juguete que ni se cuida ni se rompe
no corro ni dibujo
me firmé el boletín con la palabra equis.

Infanto-juvenil

¡Cómo te perdías en Harrods!
Te dejaban sin manos y sin mapas
las estanterías tendrían ropa difusa y difundida
toallas supongo sábanas
todos eran mayores y apurados

Después
que los perros chumbaran nomás
cerraste la celosía
con alevosía
adoleciste como un pescado.

Fantasmas

Yo aprendo
con los fantasmas solariegos
a leer los avisos de los diarios
como el mejor speaker

Eros en papillas, mami
clavado a la cuchara
¡cuándo no!

Escribo con tiza
mi nombre únicamente
con qué otra cosa que no tiza

Quedó quizá en la carbonera del fondo mi triciclo
cerca de las hormigas y la menta
próximo a un caracol maravilloso.

Holgar a costa de papá

Las tortugas
¿11 o 14
en el auto?

¿11 o 14
las veces que nos detuvimos
en los sucesivos serruchos
patagónicos?

¿Papá y el Ford 40 un solo corazón
y mamá un corazón resignado?

¿“La Monumental”
a través de su gran productor
empaquetando chubutenses y santacruceños
y las tortugas arrancadas
de sus destinos?

¿Mamá y yo la holganza
y papá la platita
que mamá administra?

Aporteñaremos las tortugas
las repartiremos
entre vecinos y parientes

Volveré al colegio
¿Y mamá también arrancada
de su destino?

4° Grado

Dos de los chicos sentados en el piso
sostienen un tablero rectangular:
Escuela 21, Distrito 14
4° Grado, Turno Mañana

Soy uno de los trece con corbata
Siete, pulóveres altos o poleras
Los demás, camisas abrochadas
La maestra, con cabello corto
y los chicos, también

Al lado de uno que no mira hacia la cámara
uno entre blandito y esponjoso
El más bravo, Carbone, sonríe
No todos
Yo no, la cabeza inclinada

Al lado de uno con apostura de jugador de rugby
uno huérfano de padre que a veces no traía delantal
Y este año el portero no se cuela en la foto
porque se murió.

Horripilante

¡Horripilante!
la caída de mis cabellos
de ángel
las palabrejas que no armé
con las letras de un paquete
de fideos
y a lo que no me atreví
con municiones

Me han seducido con crema de arvejas
parientes
cercanísimos.

He sido el ancla

He sido el ancla de mi mamá
y el “no se puede seguir en lo que estábamos”
de mi papá

Él, en parte, pudo
seguir en lo que estaba.

Sopita

Vos
crema de garbanzos
no sos
sopita
y sos mi sopa
preferida

Así es la vida
incluso la mía
(espesa)
aunque es también
-oh, resonancias
fulgores
distorsiones-

sopita.

De pibe

Se me fueron retirando
los vocativos papi y mami
imperceptiblemente
y ninguna otra palabra ocupó las vacantes

Jamás volví
a llamar a mis padres.

Febo

La cucharita que Flavia aferra
dentro del pocillo vacío
es tratada
con la energía cómica
que asoma
ya sus rayos
iluminan
nuestra historia.

Ajustada

Ajustada a su mochila
la nena se va al jardín

caminando
y de la mano de su papá

Volar me gustaría —arguye la nena
viendo algo volar—
pero no soy un pajarito

No —admite su papá

y siguen caminando.

Rolando Revagliatti, escritor, poeta, gestor cultural nacido el 14 de abril de 1945 en Buenos Aires, ciudad en la que reside. Publicó en soporte papel un volumen que reúne su dramaturgia, dos con cuentos, relatos y microficciones y diecinueve poemarios. En ediciones digitales se hallan los seis tomos de su libro “Documentales. Entrevistas a escritores argentinos”, conformados por 159 entrevistas por él realizadas. Todos sus libros cuentan con ediciones electrónicas disponibles en http://www.revagliatti.com –

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