Zoe Gauna: «La vida es la muerte»

Separar una flor de su tallo, arrancarla, desmenuzarla destrozando los tejidos vegetales, se siente como una tela casi orgánica. A veces, solo a veces, en las tardes solitarias se necesita una flor sin infancia ni pasado, separada como el fruto del baobab y una leche ungida de colonialismo. La flor es una leche romana. Excavo entonces, entonando en recuerdos fútiles, porque al final, que debería ser este último canto, si sobran dos.

Hacen su aparición dos figuras, la primera se trata del Palán Palán, el protector del burdel de las mariposas platenses, servidoras de la noche más ruin. La segunda figura es la Muerte misma, sin más presentación que la que acontecen todos los tristes inviernos.

Palán Palán – Antes que nada, buenos días, mejor dicho, buenas tardes. Saco mi sombrero, (hojas que resbalan pequeños soles que se agitan), y mi nombre es Cornelius Aureliano-

La Muerte se queda perpleja mirándome, luego esquiva la mirada. Es inevitable que no nos llevemos muy bien, este año fue complicado, incluso mi nombre promete un acervo amor a la vida.

La reunión fue incómoda al principio, Palán Palán no evitaba susurrar cada profecía de muerte que traía el viento, mientras las nubes veraniegas se amamantaban de fotografías sin sentido. Ante el silencio de la Muerte, tomando la iniciativa, le dirigí la palabra.

─ ¿No hay muerte mientras merendás en este sitio? ─, le dije con tono agrio.

─No hay descanso para ellos, sin embargo, La vie c’est la mort  ─ repuso La Muerte.


Zoe Gauna, escritora (cuentista, ensayista) nacida en Buenos Aires, Argentina, el 3 de octubre de 2004. Ha editado Cuentos de un mate cocido lluvioso. Su cuento “Desterrado por el sol” fue elegido en la VII Convocatoria de la Revista Nefelismos (Caracas, Venezuela, 2024).
Bibliogauna: cuenta literaria.

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