
Por Sandra Ávila
PALABRAS DE CARMESÍ
COLOR A LA VIDA
En las páginas de este libro, Eugenia Páez nos invita a sumergirnos en un viaje poético, donde las palabras se entrelazan para teñir la vida de Mario Sosa con los vibrantes matices de su labor como fotógrafo. Este no es solo un homenaje, es un lienzo de poesía que retrata la trayectoria de un artista, donde cada verso es un pincel que destaca los momentos capturados a través de su lente.
La ciudad de Frías se convierte en el escenario donde la poesía cobra vida, transformando cada imagen en un tesoro cultural que enriquece las estanterías de una biblioteca con la esencia única de Mario Sosa. Eugenia Páez, una vez más, nos regala la magia de sus palabras para dar color y vitalidad a la narrativa, convirtiendo este libro en un tributo especial, un legado que trasciende el papel y se convierte en parte fundamental de la memoria de una ciudad a través del arte de la poesía.
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Prefacio, por Eugenia Páez
De tantas maneras de leer, nuestro entorno parece reclamarnos atención, un código visual que espera ser deletreado.
La fotografía parece tener su impacto en ese registro por ser ese fragmento del mundo, una simbiosis de arte y verdad, donde entra en juego lo que vemos con todos los sentidos.
En esa lectura, el artista de una fotografía tendrá un acto trascendente porque allí tendrá la oportunidad de seleccionar la rareza, lo invisible, lo no hablado, lo que grita, lo que calla, mostrando su sensibilidad.
Una imagen lleva mucho de poesía como algo determinado, un pasaporte abierto a un viaje librado a todo o nada, buscando que el lector se sienta viajero del gozo, de un inventario imaginario, diverso y a la vez único, con lo que podríamos percibir su obra y es allí, cuando comenzaremos a leer lo que solamente la cámara es capaz de captar: la majestuosidad en la simplicidad del momento. Ese gozo es el que pretendo abordar en “Mandame un color”, ya que hay un derecho adquirido al de leer fotografías, no sólo a comprender, no sólo a juzgar, no sólo a ver, a tener ganas, necesidad, urgencia y descubrirnos parados frente a un artista.
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Selección de poemas:
El mapa de los anhelos
Vibra un color
vibra el tiempo
ecos de un noble registro.
Una antigua mudez
hoy hay burlado
un muchacho
que puso arte
a la “Dama de Cemento”.
rito de jazmines
recuerdos sin postigos,
las vías y un río
acunando capullos.
Un joven abraza
al mundo con su lente
capturando emociones,
un visor que congela
cien imágenes
porque sabe que otros
necesitan de sus ojos
y así
conservar la historia
en mil memorias.
Te nombraste poeta
de la imagen
senderos de marrón a verdes
invaluables como rubí,
mirar tantos recuerdos
y decir
es imposible
caminar sin ellos.
Anestesia
Resista.
Esquive la anestesia.
Urge no dejar el grito agazapado,
ni pretender elevar la lista
de quiénes son los que nos necesitan,
si nosotros también formamos parte
de los necesitados.
Exista.
Exista en cada uno de sus días,
encuentre en la mirada del otro
esa ciudad habitable.
Renuncie a pensar
que solo el pan alimenta.
Déjese abrazar y regale
su abrazo,
mascullar hace mal al alma
y a los dientes.
Contagie,
hable de una nueva pandemia
para cambiar
el corazón de los hombres,
sea parte de esa justicia.
Esquive la anestesia,
porque ante las altas temperaturas,
anda suelto el frío.
Sume manos,
no silencie el hacha,
escribamos la vida,
sintamos la alegría
de habernos erguido
en fe, esperanza y amor.
Somos gota
ante la sequía,
huella del tren que pasó.
Tálamo nupcial
como deseo natural,
pulsión de vida
que atraviesa
la condición humana
y embiste para quebrarla
y quebrarse
esquivando la anestesia,
en una solidaridad
tangible
y verozmente fulminante.
Ojos ciegos
Bautizar tus ojos ciegos
brisa de un arrullo
del corazón
para escucharte
otra vez enamorado.
Destierro y despojo
algarabía por vivir.
¿Quién vigila los espejos?
Sácate las vendas
Y mírame porque
llevo un poema feliz.
Encender y redoblarse
sintiendo el hambre
de pinceles y miradas.
Un aura
en la palabra pública.
Una caja negra
un lente mágico
muestra tangible
del existir,
engullir la belleza
y sentir que se nos atora
en la garganta,
mirarte,
mirarnos,
porque donde no hay poesía
hace frío.
Muchacho
Ese muchacho
que ves sacando adelante sus proyectos,
ese chico valiente
que de tanto enfrentar al lobo
ha aprendido a vivir mordiendo.
Lo imagino ser él mismo
tras el telón
y menuda obra de arte
cuando se desviste,
se peina
y se pone a cocinar.
Él es ese chico, ese,
al que de tanto desear
lo he confundido con la poesía
y ahora ya no sé si escribo versos
o pájaros.

Eugenia Páez, escritora, poeta, gestora cultural nacida en Córdoba y residente en Frías, Santiago del Estero, Argentina. Parte de su obra integra diferentes antologías provinciales, nacionales e internacionales. Ha publicado los libros ”Entre peperina y letras”, “Pa el mal de amores”, “Calles versas y diversas», “Aguas calmas”, “¿Habrá suficientes manzanas para todas?” y «Mandame un color». Miembro de los grupos ”Sentir en palabras” Bell Ville, Córdoba, y ”Arte y poesía sin fronteras», Ecuador. Reconocida como agente cultural por el gobierno de la Nación su última obra “¿Habrá suficientes manzanas para todas?» ha sido declarada de interès municipal, cultural y legislativo.
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