
21.30 horas de un martes por “meat”. Fecunda conversa con Boris, un tipo genuinamente nuestro y raro, que escucha, dice, siente, obra… Fractura, imperdible suplemento literario de la Agencia Paco Urondo.
Devenir 111: Contanos qué es, cómo pensás, qué quiere Fractura…
Boris: Fractura es una idea que comencé a cranear bastante tiempo antes de que salga, forjar con otros un suplemento literario dentro del medio en el que trabajo hace tantos años, la Agencia Paco Urondo. Convencido de que “tenemos que hablar de literatura”. Y aunque incorporamos franceses, estadounidenses, latinoamericanos, etc., reivindicar y meternos en la literatura argentina en particular. Claudia Masin, Inés Manzano… y tantos otros. La necesidad fue que eso que es fractura hoy exista. Discutamos, peleémonos si es preciso, pero que estos temas estén presentes porque ayudan a construir nuestra historia y nuestra política –y requieren espacio en un medio como APU-.
Devenir 111: Cuando presentan Fractura en el 2018 parecen tensar “grieta” en el campo político y “fractura” en el literario…
Boris: Bueno, eso fue una hipótesis inicial de cierta grieta en la literatura argentina… Con el tiempo advertimos que no hay tal “de un lado u otro”, sino que vivimos en un mundo postmoderno donde todo es “múltiple y diverso”. Nos encontramos con la refutación de esa hipótesis de la fractura bidimensional. Por ahí hay voces más preponderantes que otras, pero lo que aplica es esa diversidad de voces, de discursos, de estéticas y de políticas que implican discusiones que está bueno darlas. Pues si la estética es una política –y esa es mi opinión- entonces uno batalla con eso…
Devenir 111: ¿Tal multiplicidad vive sin “síntesis” totalizante?
Boris: Permanece lo múltiple… Por la propia praxis de lectura… ojo, no soy un crítico, soy un autodidacta… Como lector y empezando a pensar en las voces, en la poesía que hay y hubo… Pensar en una “síntesis” es de otro tiempo histórico.
Devenir 111: Pinta evocar una afirmación tanguera, “la vida es una herida absurda”; resonancia entre “herida” y “fractura”…
Boris: Sí. Y siguiendo la metáfora sería una fractura no sólo expuesta, sino toda astillada, se hizo polvo, pedazos, sangra para distintos lados. También hacemos notas sobre autoras y autores que vienen de generaciones atrás pero están vigentes. Pienso en Sara Gallardo, Grombrowicz, Gustavo Aguirre –donde participó Rodolfo Alonso-. La cuestión es seguir visibilizando y que lleguen esas buenas voces diversas, exponerlas, incluyendo también a otras que no nos gustan tanto pero alimentan el debate…
Devenir 111: Durante el recorrido de Fractura en el tiempo… ¿qué encuentros podrías resaltar?
Boris: En lo personal cuando hago una entrevista o una nota concienzuda, puntillosa, con esmero y laburo de edición, es porque algo me fascinó y le pongo toda la onda. La semana pasada salió una nota a Roque Larraquy –un escritor que sigo desde el 2014- por su última novela, esa cosa rebuscada y enferma a la hora de elegir sus temáticas y recursos literarios, retomando a Puig y a Osvaldo Lamborghini al mismo tiempo… Cuando algo me gusta tanto me genera un deseo genuino de laburar…
Devenir 111: Te habrá pasado de primero conocer la obra de alguien y luego entrevistar al “autor” de esa obra. ¿Cómo vivís eso?
Boris: Siempre hago el mismo chiste, que es que una de las razones por las cuales me hice periodista es porque quería conocer a la gente que admiro. Las experiencias casi siempre son buenas, no he tenido demasiadas decepciones. No recuerdo haber entrevistado a alguien sumamente engreído; incluso he hecho amigos. Y esa sensación de admirar a alguien por su obra y que empiece a considerarme su amigo o me pregunte qué opino sobre algo que escribe es impagable… aun laburando gratis, o casi. Prefiero ser pobre y tener buenos amigos, siempre, o ser pobre porque la plata me la gasto en emborracharme y comer asado con mis amigos… (Je)
Devenir 111: Además de tu apasionada faena ¿quiénes hacen Fractura?
Boris: Hace un rato iba a decir exactamente eso, junto a Norman Petrich y Analía Ávila, somos tres los editores del suplemento, más colaboradores tanto fijos como externos –Milagros Carnevale, Araceli Lacore y otros-, más amigos que van y vienen… A partir de la idea original fueron surgiendo nombres, discusiones, y creo que está bueno seguir haciéndolo… Que salga una vez por mes también permite que siempre surja algo nuevo, una “obra” con su edición y narratividad –y no un “producto” en términos capitalistas…-. También creo que Fractura construyó una autonomía, dentro del marco del Suplemento de Cultura de la APU… Nos conocemos mucho y funcionamos con armonía orgánica y estética.
Devenir 111: Tu palabra acuña tres hilos, “estética”, “literatura” y “política”. ¿Cómo los pensás, los anudás?
Boris: Recuerdo la discusión que tenían Lukács y Brecht acerca de la estética dominante para la revolución. Me parece que respecto a la literatura, y la historia poética de este país… atravesada por el “peronismo” –quieras o no, te guste o no-, discutir estética es una forma de discutir política. Pero en esta postmodernidad donde hay una multiplicidad de voces, de discusiones para dar, no tenés la posibilidad de discutir cuál es la estética que debe implementarse para el “movimiento nacional y popular”, eso no es posible. Por otra parte hay un montón de estéticas peronistas –casi ninguna comparto, muy “excesivamente peronistas”- y otras no. La cuestión es qué trabajo tiene que hacer el escritor para que conceptualmente se corresponda con la política que prefiere. Qué trabajo hacemos con la palabra, muy rica poéticamente, muy política –incluso coyuntural-, que no sea un panfleto. Como lo hace Julián Axat por ejemplo… Que sea un poema de la puta madre, y no una suma de lugares comunes del peronismo: eso me interesa para los escritores compañeros y para mí. Hay un dicho que dice “Dime de lo que te jactas y te diré de lo que careces”. El poeta panfletario puede ser alguien con buenas intenciones, pero de poco trabajo con el lenguaje, eso me aleja un poco de la lectura… a esta altura me parece un poco ingenuo, porque ya tuvimos poetas politizados que dieron lo mejor de su estética y la discutieron, como Paco Urondo, Juan Gelman, Raúl González Tuñón… En lo panfletario me falta la transformación -de la realidad, pero también de la poesía-. Utilicemos el lenguaje poético para transformar la vida política, usemos el lenguaje político para hacer poesía y no poesía para decir cuán politizados somos… Son cosas complejas, cuáles de estas estéticas nos merecemos realmente.
Devenir 111: En términos de cantores uruguayos diferenciarías a Zitarrosa de Viglietti, digamos?
Boris: No los he escuchado tanto, aunque por ejemplo cuando Zitarrosa dice “En mi país qué tristeza la pobreza”… Es muy politizado, y a la vez conmueve de tal forma la manera en que lo canta… Hasta diluirse el significado de las palabras, pero sin dejar de estar presente esa emoción devastadora.
Devenir 111: Ahora… pareciera haber cierto imaginario que articula la palabra poética a algo sólo personal, ahí donde íntimo sería sin lazos terrenales con los otros…
Boris: Las poéticas autorreferenciales no me interesan… aunque depende de los casos, porque las hay buenas. Pero el imperio del “yoismo” a mí me aleja un poco, laburo con otra lógica…
Devenir 111: Otro imaginario vigente suele condenar peyorativamente al discurso, identificando al relato con la palabra engañosa o vacía…
Boris: Me parece que volvemos a lo anterior… Cuanto más vaciado de estética esté, más lo estará de política.
Devenir 111: En relación al “disparador” de este número de Devenir 111 ¿qué horizonte te abre la palabra “Jugar”?
Boris: Jugar se asocia mucho a la niñez. Entiendo que es erróneo, como si los adultos fuéramos todos unos amargos y no sepamos qué es jugar, cómo si todavía existiera ese adulto rígido que sólo trabaja y es un padre autoritario, creo que ya no es así. En las diversas cosas que hago está lo creativo, pensando cosas que aunque sean serias, la propia condición de creatividad es entretenida y divertida, implica que mi cabeza funciona de manera lúdica. Para mí el juego es otra forma de creatividad, más allá de la edad que tengas. Tampoco es cuestión de jugar como un niño cuando sos un adulto. Jugar es estar muy atento a lo que estás haciendo y en el momento en que estás sintiendo placer en ello es porque lo hacés como un juego. El logro es precisamente hacer un laburo que disfrutás. También implica jugársela, ser arriesgado y no tener reparos ni moderaciones tontas, en ese sentido jugar es una de las formas del arte.
Devenir 111: En tu recorrido con Fractura además de gente valiosa también te habrás cruzado con “medios”. ¿Podrías nombrar alguno?
Boris: Yo soy mucho de escuchar la radio. Y he tenido la suerte de participar en varias, que me han abierto la puerta y tratado con respeto y cariño. Buenos medios de comunicación. Radio Rebelde me formó como “chabón/conductor de radio”. La Cooperativa, que escuchaba y en la que luego participé. La 750… Y obviamente Radio Caput.com, donde estoy ahora con “Fuego a discreción” los miércoles de 23 a 24, poesía, entrevistas y mucha música…
Devenir 111: Bueno Boris, ha sido un placer…
Boris: Es muy gratificante que el laburo de uno despierte interés como para que sucedan estas cosas, esta entrevista, así que muchas gracias!!
Boris Katunaric, poeta, músico y periodista. Nació en Quilmes en 1985. Integra Agencia Paco Urondo desde 2013, como editor del área de cultura durante el periodo 2016/17 y conduciendo diversos programas de radio. En 2018 crea y dirige el suplemento literario Fractura, de emisión mensual para este mismo medio. En 2020 crea el programa Fuego a discreción que se emite por radiocaput.com. Publicó el libro «Poemas para torcer el rumbo del color de los ojos» (Las Desenladrilladores 2014) e integró la antología Mano Dura (Pelos de punta 2015) con el cuento «Mientras tanto Juan Subía». «Cuatro simulacros de fusilamiento», su segundo libro de poemas, se publicó en 2016 por editorial Lamás Médula.
Miguel Ángel Rodríguez y Luis Zavatto, entrevistadores.
