Los amigos son esa gente que sale a la calle
los días de tormenta y lloran inciertos
mezclados con el agua adentro de la lluvia.
Los amigos andan vestidos de espejos
y cuando se encuentran se enfrentan a los ojos
y se multiplican hasta el infinito.
Los amigos son esos a los que la sangre
le va más al corazón que a la cabeza,
por eso cuando ejercen la ternura
caen en trance, se desmayan
y cuando despiertan hay que hacerles transfusiones.
Los amigos son esas personas que cuando llega la noche
se persignan al vuelo de la última gaviota
y en sus ojos queda recostado todo el mar
que fue llanto salino y nada más.
Los amigos son esa gente que cuando niños
al sentirse solos y amenazados nos buscaban
y la vida fue lo suficientemente justa
para que diéramos con ellos.
Los amigos son esa gente que vuela al revés,
a los que les amanecen mariposas cada vez que se enamoran
y ahí la esperanza no es fe, no es religión
sino la poesía que derrochan.
Los amigos son esa gente que molesta en la ciudad,
que anda de acá para allá diciéndole no a todo
lo que quiere envenenarlos y tienen en la boca
la verdad que mañana será cierta.
Los amigos son esa parte nuestra
que tenemos a resguardo fuera de nosotros.
Daniel Quintero, poeta.
