Diana Guemarez Cruz: «Niños, infancia y la recuperación de esta en la poesía de Luis Gilberto Caraballo»

        

Georg Dreyman, el artista perseguido en la película alemana The Lives of Others (2007) dice: “You know what Lenin said about Beethoven’s Appassionata, ‘If I keep listening to it, I won’t finish the revolution:’ Can anyone who has heard this music, I mean truly heard it, really be a bad person.” La pregunta retórica de Georg Dreyman tiene su respuesta en la trama de la película. Pues Gerd Weisler, el miembro de la STASI, la infame policía de la Alemania comunista de los 80, es un melómano que no sólo no persigue a Georg como se suponía hiciera, sino que provee el camino para que él y otros puedan salir a la Alemania democrática. La música, la educación sensible que Gerd Weisler recibió lo hizo un buen hombre como se demuestra en esta hermosa película. Y por ello su compasión  por Georg Dreyman. 

En una entrevista concedida a Marcela Barrientos y Sergio Soler en 2021, Luis Gilberto Caraballo habló de la importancia de desarrollar no sólo el conocimiento intelectual de los seres humanos sino de  cultivar su sensibilidad tal como en la película alemana. Caraballo arguía que Borges escribió un poema tan emotivo como “La lluvia” no  solo  por su enorme cúmulo de conocimientos sino por su gran sensibilidad. Los educadores contemporáneos le darían la razón al venezolano y por ello subrayan la importancia del desarrollo emocional y sensible de los seres humanos desde la niñez y resaltan el papel del arte dentro de dicha educación. (2019, 2020) 

No es de extrañar la importancia que da Caraballo al desarrollo de la sensibilidad de los seres humanos desde la infancia, él que recuerda y habla  con gran candor y cariño del viaje que hizo  a México a los 10 u 11 años con sus padres, donde lo llevaron a ver las pirámides mayas. Este viaje dejó una huella muy profunda en su sensibilidad de niño, huella que aún persiste en su espíritu. 

Desde luego que los niños, la infancia y la memoria sobre ella son temas de su poesía. Es lo que me propongo explorar en este ensayo. En enero de 2021, Caraballo publicó un bello poemario Es tiempo de volver: Destellos de un regreso bajo el sello editorial De Sur a Sur. Este libro escrito en 2006 rememora el viaje que hizo este autor a la ciudad de Loja en Ecuador. En dicho viaje, Caraballo cuenta cómo los niños se emocionaron al escuchar a los poetas que participaron de él para un encuentro poético. Por ello, los niños son una presencia en Es tiempo de volver. Escribe el poeta:

Los niños, la catedral, sus lugares mágicos, la impronta de la poesía como un valor esencial en la ciudad que enaltece con bustos a los escritores. El despertar de los niños que acuden atentos a escuchar poesía y con ella viajan en alegrías, se despiertan cometas y juegos en el  tiempo Lojano…(12)

Y más adelante, añade en un poema en prosa. 

                    Aquellos ojos me siguieron a la 
                    salida del recital, estaban tan ávidos 
                    de poesía, que no pude evitar 
                    escribir sobre estas sonrisas, esa
                    alegría que transmitieron con tanto 
                    entusiasmo, sin ningún velo aun en
                    mi piel está sembrada…. Me quedó 
                    la sed de ellos en los ojos. (13)

En este poema también expresa el deseo de reencontrarse con estos niños; deseo que está tan vivo en su corazón hasta ahora. Así se evidenció en la entrevista de Marcela Barrientos y Sergio Soler.

A las nubes, Técnica mixta sobre lienzo, Luis Gilberto Caraballo

En el poema que abre Es tiempo de volver, “El verbo en tus ojos”, Caraballo no sólo expresa sentimientos de nostalgia por estos niños lojanos. También ve a estos niños como el futuro de esa región por la sensibilidad de ellos para la poesía: “Loja tiene un sueño invertido./El tiempo otro./ Qué será/de esos niños que crecen/con la poesía en sus ojos/bocas descubiertas/el caminar de nubes sin lluvia?”.(15)

No es de extrañar esto en un poeta que ve el arte como redención como he señalado en mi ensayo sobre sus aforismos.(2021) Recuerdo uno de ellos de “Temblores de piel”, libro inédito de 2020: “Cuando se siembra a tiempo/un verso en los ojos de un niño/este puede convertirse en el/jardín de su vida”.(49) O en “Neblinas del sueño”, libro inédito de 2020 apunta:”Quién deja versos/deja jardines donde/crecen voces, mares, brisas/Hasta los astros cantan/en sus lejanías,/cuenco para la sed”.(25)

Sin embargo, los niños vuelven a ser evocados como uno de los dulces recuerdos de la ciudad de Loja en el poema “Chubascos” de Es tiempo de volver: “Flautas sonoras, lejanas/añoran, una ciudad calma donde se es/jardín y niño, alma”.(15) 

El arte de pensar, técnica mixta sobre lienzo, Luis Gilberto Caraballo 

En el poema “Abadía” estos niños emergen en sus versos y aún en el poema “De paso y por siempre” de Es tiempo de volver.  

En los poemas que publica Luis Gilberto Caraballo activamente en su página de FaceBook los niños, la infancia y la memoria de esta  son una presencia. 

En el poema que he usado como epígrafe de este trabajo publicado también en FaceBook el 17 de octubre de 2020, se ve la infancia como nostalgia pero como presente. La circularidad del tiempo o la visión elíptica de él son constantes en la poesía de Caraballo. Consecuentemente la infancia, y el trompo como símbolo de ella, estuvieron en la infancia pero siguen en su presente: “En algún arenal solté un trompo cuando fui niño, aún giro con él despierto en versos”. (54)  Esta asociación con el trompo y su poesía deja ver que para este gran escritor su infancia informa a su poesía, esa infancia que él rememora con cariño. Esa infancia con buenos padres protectores que lo fueron forjando como un poeta. 

El árbol de las casas vacías III, pastel cartulina 

Por ello, cosas que asociamos con la infancia como el trompo, el columpio, el mago son símbolos o imágenes de las cuales él se sirve para hablar de su poesía. Así por ejemplo, en otro aforismo publicado en FaceBook el 24 de Julio de 2020  escribe: “Jugar en el columpio con los versos, trazar en la memoria las cuentas, anidar con la noche, sujetar su vaivén en las venas”. 

La infancia es sustancia de la poesía, es presente y futuro y es, además, memoria como en este bello aforismo publicado originalmente el 6 de julio del 2020 en su página de FaceBook: “Se desliza la sombra con el último nombre de mi infancia, con el juego en la mirada, y calca su sonrisa cierta y quieta”.  Y en este publicado en la misma página el 14 de abril de 2022: “Tenía años sin asomarme por la ventana cuando era niño, ahí está mi bicicleta y tantas cosas. Se me habían olvidado, pero ellos no a mí”. 

No sólo Caraballo recupera su niñez en su poesía también imagina a una mujer cuya memoria la lleva a un tiempo más feliz. En un poema publicado en FaceBook el 6 de mayo de 2015 se lee: “Un tambor de oye con ineludibles cadencias./Agita el cuerpo una mujer/con cabello largo y suelto, quien lleva adentro/un gemido de inocencia/que posterga la entrega como/la soledad incrusta sus creencias,/como su palabra carga la dolencia./ Entre sus brazos se levanta el azar/se obliga la sed/se levanta la niña”.

Y entre otro pequeño pero acertado poema publicado en su página, se vuelve a relacionar la infancia con una niña. De hecho el texto se titula “Para una niña”: “Hay silencios frente a la ventana/La luna se acicala perfecta/Y me miro con ella en el espejo/Con los minutos girando sobre mí con su mirada/pícara/Mis pies emergen limpios sin saber/las huellas de la caminata en la playa, la del parque junto/a las vueltas en bicicleta se la ha llevado la marea/Mientras armo el lego de colores/En el estudio de mi sonrisa infinita”. 

También Caraballo invita al lector a rememorar ese tiempo en un texto de su libro inédito “Álgebras de viento”: “En aquella infancia que/tienes en los ojos yace/una ola azul y una luna/suave se dibuja en la mano/con olor a mandarina”. (12) 

Otro tema asociado con la infancia y la recuperación de ella, es el tema de las casas de esa época: la casa de sus padres, la casa de los abuelos. La casa deviene en una especie de paraíso perdido que se intenta recuperar por medio de la memoria y la letra. En la entrevista que he citado en este ensayo y en otras, Luis Gilberto Caraballo habla con emoción sobre estas casas. La casa de los padres fue espacio de amor y protección pero fue, también, el primer espacio donde este insigne escritor se acercó al arte, a la poesía. En la casa de sus padres se daban cita miembros de las vanguardias artísticas venezolanas. La casa de la abuela que él visitaba de niño estaba localizada en Trujillo y en un hermoso poema dedicado a su padre, Caraballo la recuerda con sus puertas altas de madera: 

             Aquellas puertas altas de madera oscura,   
             aquel lugar, para llegar nos llevabas por 
             sus caminos de la Caracas de allende 
             hasta Trujillo, siempre con sus laderas 
             que bosquejan en mí nieblas, dejaron 
             recorridos, conciertos en el río que
             amanece en el cuenco con ojos de   
             lentitud y vistosos celajes. 

Y añade: 

               Se me revelan sus ecos, para mí 
               siempre fueron referencias de altura
              la puerta de entrada, creo que nunca
               he mirado paredes tan altas y puertas 
               que me dejaran con tal quietud, y aquel 
              jardín en el medio era una especie de 
               memoria intocable, jamás quise colocar 
               un trompo, ni quise dibujar una rayuela. 

Ese jardín, sin embargo, estuvo poblado de imágenes, imágenes poderosas que aún perduran en la poesía de este escritor: jardines, flores, cielos. Incluso imágenes olfativas como los olores de yerbas y auditivas. Y dentro de esas imágenes surge la imagen de su padre con sus lentes de pasta negra y el andar de este por esas puertas altas. Imágenes que quedaron grabadas en la piel del poeta. 

En 2007, Caraballo había publicado un libro con un título de gran fuerza ilocutoria: El árbol de las casas vacías. Este poeta diseñó la portada del poemario. El símbolo de la casa en el árbol es un símbolo de nuestra niñez. En este texto, las casas están asociadas a los diferentes sentimientos del poeta y tal como en la elegía a su padre, las casas y sus jardines se asocian a su infancia. Escribe: “He sido bautizado/en el valle un gran jardín/lleno de orquídeas blancas y pomarrosas santas/He crecido entre paredes de aromas con la voz del tiempo/Me he entrevistado con la tarde de amapolas amarillas y/sus mantras luminosos voces de perfume intenso”. (16) 

Y sugiere, por otro lado, que este espacio no está exento del dolor: “He sido condenado a las rosas con espinas del andar a secas/por los caminos del alma donde soy habitante ciego/Me he llegado hasta sus puertas/arribaba desnudo con la piel entre los ojos”. 

En otro poema de este texto, Caraballo quiere recrear ese espacio y su memoria y usa alusiones al papel, al lápiz, a los crayones con los que piensa dibujar esos recuerdos: “He recogido el primer lápiz llegado a mis dedos/entre las remembranzas de la tarde/Y aquella silueta blanca crecida de papel eterno como pradera fresca/con el miedo de tocarla en su sacra memoria primigenia/y posarle con el crayón el trazo de sus dedos tenues”. (35) 

Aquí también, se recuerda la casa, el cuarto, las pelotas, y se recuerdan a los padres, que se llevan “en el entrecejo”. Expresa este autor: “Tengo nociones difusas del cuarto amplio/rodeado de ingenuidad maternal/cesta donde guardo/aún las pelotas/Salí muchas veces a recorrer los juegos del tiempo/Llevaba a mi madre en el entrecejo/a veces a mi padre/sobre mis hombros”/…Los lleve a/parques y calles/en busca de visitantes del mar de oleajes puros”. (36) 

Así como en estos poemas de El árbol de las casas vacías, y la elegía a su padre, en otro texto de Poemas de números y series infinitas (2012), la casa se asocia a la memoria, a la infancia, al origen que informa nuestras vidas. La casa es un espacio ya en el imaginario del poeta, más memoria y símbolo, que un espacio real: “Siempre creí/haber vivido/ en la misma casa infinita/de puertas y una serie en mi memoria./Me produce dulzura,goce/y estás tallan bajo las paredes su universo./Me acuestan cerca,/muy cerca de quien yo creo ser/y oyen el murmurar del manantial,/brotar con tonalidades bíblicos/desde lo más profundo de una tierra/en la cual me hice hombre”. (17) 

Y aún en otro poema de Poemas de números y series infinitas, la casa se vincula a la infancia y se ven en ella, cosas que asociamos a ese tiempo en nuestras vidas: “La casa,/mi yo,/mi silencio/y la ternura./Eran sus paredes/rayadas de cuentos,/ecos de animales imaginarios/fantasmas y regocijos.”(18). 

Ya dejé dicho que este recuerdo de la infancia no todo es agradable. Por un lado, se recuerdan las espinas en el jardín de esa infancia. En La Gruta del Ávila (2021), en el “Diálogo con la muerte”, Caraballo recuerda el impacto que causó en su sensibilidad de niño la muerte de su abuela materna, Julia. En el poema “Voces y Ecos de la Familia” del libro Los caminos del tiempo, se alude a un día en específico “Al 1ro de enero en que veíamos las fotos de los abuelos jóvenes Don Trino y Raquel y no sabíamos si éramos los mismos”. (80) Se intenta en este poema rescatar un pasado que es elusivo a la memoria y que se sabe, no obstante, que es parte de la historia familiar o del árbol de la familia. Enuncia Caraballo: “Donde los árboles crecen/los amaneceres se enuncian; el rostro de una primera morada, aún yace en sus genes/aún busca desde su espacio/ulterior”. 

Y añade, “Como el cedro del padre,/que aún no sabe de sus raíces/solo ve ramas, frutos,/el canto y el murmullo de sus hojas,/como aquel sueño de magnolias,/y aquellas máscaras de niño/de los días ausentes./Porque el silencio las va haciendo, las va dejando en sus aguas./Y algún día, en algún recuerdo,/nos encontramos con la/ voz, de la cuál renacemos”. (81)  

Este deseo de recuperar la infancia, esa infancia que se escapa por la porosidad de nuestra memoria se expresa en el poema “Cara a cara” de “Moradas y templos”. El tema del espejo, la sombra, la dualidad que es una constante en la poesía de Caraballo está implicado en el título del poema. “Me levanto y anduvimos/juntos./Tanto que su sombra me desdobla el sentido/ahora quisiera tenerte de nuevo, a ese niño riendo/recordarte,/tan solo alcanzó a abrazarme,/tus pasos son los míos./Habremos vivido/todo juntos?”.(8) 

Sentimientos paralelos se expresan en el poema, “A la sombra del camino” del poemario Noches, retazos y mares del poema

En torno a este aspecto, escribe en “Neblinas de sueño”: “Hay días buscan desnudar,/tan solo deseo mostrar algo/de mí/algo de mi voz, algo/íntimo del poema./Más luego podré entrar a/aquel jardín de la infancia”. Caraballo asocia lo más verídico e íntimo de su ser con “aquel jardín de la infancia”. (13) 

Finalmente y en un poema en prosa publicado en FaceBook, este poeta ve la recuperación de la infancia en la vejez. 

Cuando el tiempo físico camina con su hacha en las manos hasta ver entre sus manos la muerte. Mucho antes la piel decolora en brillo aparente va emergiendo la verdadera niñez, hay una niñez al nacer bella y hermosa con su recinto de hadas y amigos de otros mundos, pero la más terrenal y quien nos acompaña es la niñez del siguiente tiempo cuando los ojos siguen en el río pero no saben cuán lejano o cuán ancho es el cauce. Ahí en aquel lugar aparecen dos cuentos, dos selvas distintas con dos lunas y dos noches. 

Y añade: 

El Niño inicial duerme en la memoria, pero el siguiente niño es el gemelo de aquel que vino va emergiendo paulatinamente, cuando vemos el fragor del tiempo hemos visto brotar en piel aquel niño fulgurante, en los ojos sube y baja adoquines camina, y con su música distinguida nos invade de recitales. En aquel punto final hemos llamado muerte, es el despertar de aquel niño durmiente y el otro que ha crecido adentro, se van los dos juntos caminando el mundo tomados de las manos. 

Luis Gilberto Caraballo ha presentado diferentes aristas del tema de los niños, la infancia y la recuperación de esta por medio de la memoria, el símbolo o los símbolos y aún la vejez en sus letras. Al principio de este ensayo hice una conexión entre la niñez y la educación sensible y el interés de este poeta venezolano en ese asunto. Hablé incluso de la infancia de este escritor y tal como él la recuerda en entrevistas que ha concedido a diferentes medios. Olvidé mencionar que de los 10 a 16 años, Luis Gilberto estudió en el prestigioso colegio Emil Friedman de Venezuela, un colegio con énfasis en las artes y la música y él pudo aprender allí a tocar diferentes instrumentos como la mandolina, el cuatro venezolano, la trompeta y el trombón. Esta educación sensible fue crucial en su formación artística. Sabe de primera mano la importancia de ella. 

Empecé este ensayo con una cita de una película alemana sobre la importancia de la sensibilidad y el arte. Quiero finalizar este ensayo con una cita del maestro del cine iraní, fotógrafo y poeta,  Abbas Kiarostami, que ha presentado los niños, la infancia en sus películas. Expresó Kiarostami: “In the total darkness, poetry is still there, and it is there for you”. Me atrevo a parafrasear esta hermosa cita del maestro iraní y afirmo, que por fortuna: en la oscuridad más absoluta, la poesía de Luís Gilberto Caraballo todavía está aquí y está aquí para nosotros. 

Obras consultadas: 

“Abbas Kiarostami quotes” en Brainy Quote
 www.brainyquote.com. Red. 

Alcántara Mego, Lucero y Jhon A. Holguín  Alvarez. “Educación sensible: efectos    de una pedagogía formativa para la convivencia democrática en escolares peruanos”. diciembre de 2019. 
https.//dx.doi.org./10.15517/aie.v19i3.36.38628.
Red 

Caraballo, Luis Gilberto. “Álgebras de viento”. 2021. Inédito 

——-. Es tiempo de volver: Destellos de un regreso. Madrid, España: De Sur al Sur Editores, Col. Poetas de hoy. 2021. Impreso 

——-.  El árbol de las casas vacías. Baile del sol, España. 2008. Impreso 

——-.  La Gruta del Ávila. Aguadilla, Puerto Rico: Letras Salvajes. Col. Errancia   del Ser, 2021.

 ——-.  Los caminos del tiempo. Edición Taller del poeta: Pontevedra, España, 2009. Impreso 

——-. “Moradas y templos”. 2004. Inédito 

——-. “Neblinas del sueño”. 2020.  Inédito 

——-. Noches, retazos, mares del poema. Maracaibo, Venezuela: La Sultana del Lago Editores, 2022. 

——-. Poemas de números y series infinitas. Sin lugar: Puboteca,  2012.  Impreso 

Entrevista de Marcela Barrientos y Sergio Soler. 
13 octubre 2021. 
https://www.ivoox.com  Radio Satelital 

Guemárez Cruz, Diana. “El mar/la mar como símbolo permutable en la poesía de Luís Gilberto Caraballo. Revista Literaria Taller Igitur.
13 de septiembre de 2021. Red

———. “Pandemia, escritura y tecnología: los aforismos de Luís Gilberto Caraballo. Bajo publicación en la Revista Alhucema, México. Mayo 2023. 

Montaña, Curcho et al. “Una propuesta didáctica para fomentar la sensibilidad literaria a partir de la poesía en los niños y las niñas de educación básica primaria”. Tesis de licenciatura en educación infantil. 2020. 
http://hdl.handle.net./20.500.12209/12304
Red


Diana Guemárez Cruz, escritora, asesora editorial, profesora de lengua y literaturas españolas y latinoamericana nacida en Puerto Rico. Jubilada por Montclair State University, NJ, donde dictó cátedras en literatura española, latinoamericana y en literatura de los latinos en Estados Unidos por 26 años. Obtuvo su BA en Literatura Comparada en la Universidad de Puerto Rico y su Máster y PHD en Harvard University en lenguas y literaturas románicas.
Ha publicado Divertimento, Chile, RIL, 2004. Pausa sobre la mesa, Puerto Rico, Casa de los poetas, 2015. Eva y otros mitos, Madrid: Editorial Adarve, 2022. Poemas en San Miguel de Allende, editorial Shanti Nilaya de México, 2023. Ha publicado artículos y reseñas sobre autores tan variados como Juan Ramón Jiménez, Rosa Chacel, Julia de Burgos y Luis Gilberto Caraballo en revistas especializadas en América, Europa y Asia.

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