Con un panteísmo que tiene mucho de esperanza, he querido hacer circular a dios en todos los seres. Siento ―o creo que siento― que la divinidad recorre el aquí, el infinito ahora que es el domicilio de la vida.
No pocas veces me ha sido dado percibir su paso en la constante ternura de mis amigos, en cada una de sus preciosas individualidades.
He seleccionado para Devenir 111 tres poemas entre los que he escrito homenajeando el sentimiento de la amistad. Quieren con todas mis limitaciones, pero también, si me es permitido, con toda mi divinidad de hombre, recordar esta otra manera del amor. Del amor que es la sangre del universo.
Gerardo Meyer
Sacudiendo las ventanas,
estrellando
piedras contra piedras,
entre truenos irrumpe
la sísmica carcajada.
Todo lo cupa
la impostada voz de ogro bueno
mientras suelta la pisada
de sus botas gigantescas como provincias.
Llega el alemán
y abraza la distancia.
De golpe,
estupefacto,
sopla la alegría
en su cuerno germano,
y a todos nos arranca
risas como metralla.
En la punta de la mesa
estampa la facha numismática
de su heráldica cabeza,
y amenaza a cada uno
disparando su tibieza de azules latigazos.
Ya no habla de una herida
ni de la tarde exangüe,
ni de la mordedura del abandono.
El alemán se obstina en el afecto
y sobre un campo que sangró
exhibe sus tenaces margaritas.
Desnuda su casa
como si abriera una muralla.
Cultiva niños
proyectándolos al juego
haciéndoles morder
la gloria del espacio.
Redobla apuestas por el sol de cada día,
por el agua que no llega.
Despliega dormitorios,
multiplica platos,
ensancha comedores.
Hace poblaciones de cariño sucesivo
de voces como guirnaldas.
Y hacia la congregación airosa,
a la ronda renovada de los besos
que labra
ardiendo
entre cielo y copas,
también
va peregrinando mi alegría.
…
Enrique Ortega
Un galope de chapa
viene golpeando
los platillos mellados
de la frondosa mañana.
Frenando viene
el aluvional batirse de
de su camioneta tozuda.
Y entonces baja la armadura
de su poderosa sonrisa.
Lenta
como un espinillo.
De oficio pausado
como una pala.
Viene a instalar
el camino sencillo
de su palabra.
La claridad entre las hojas:
el sereno decoro
de su idea.
La fraternidad inamovible,
como una broca.
El calor multiplicado
en las insignes frutas
de sus hijos.
Viene Enrique
bajando la sierra
con otro presente en la cesta,
otro ladrillo compacto,
con más leña noble
que se sostiene,
como una bandada en la lluvia,
para el ciclo valiente
del abrazo.
…
Marcelo González
Hacia Zamora.
Trepaba el tren delgado
cabeceando olas de piedra,
ondas derramándose
de pastos rudos,
de pircas como tentáculos.
Y fluía el cielo traspasado
por tu recia energía de mimbre.
Empujó tu corazón
hasta descorrer en una nube
la húmeda cortina
de la Puebla de Zanabria.
Volvías buscando,
me dijiste,
el paso magnánimo
de la abuela perdida.
Aquella flor enjuta
acallada y lejana
que se vació en las voces roncas,
desde Montesinos a González,
desde Piornedos a Aparicio.
Y llegaste.
Yo vi cuando llegaste.
Vi el sollozo.
Vi a la anciana del pañuelo
confirmarte en el abrazo.
Vi
a los hombres,
a la afilada estirpe
de los tíos zamoranos
subir aquella cuesta.
Vos los llamabas resonando,
con un mudo tambor
batiéndole en las sienes.
Lejos, en el prado,
Porfirio y Bienvenido
sintieron que venías.
Y todo el pueblo que miraba
tembló en silencio
cuando volviste a abrir la fragua
de la esencia de tu sangre.
Así manifestabas, aquella vez,
los recios surtidores
de tu esfuerzo.
Tu áspera fortaleza,
Marcelo,
nerviosa como un látigo,
que escala,
estribo
a estribo,
lo que tu ardor
de pico y piedra
va dictaminando.
Ebel Barat, poeta, narrador y guionista, artista marcial, agrónomo de profesión y viajero por vocación (Rosario, 1957). Integró el taller “Julio Cortázar” coordinado por Alma Maritano y cursó los seminarios para escritores desarrollados en la Biblioteca Nacional de Francia durante el año 2005. Ha publicado los poemarios El amor (Editorial Fundación Ross,1999), Caballo de las horas (Ciudad Gótica, 2002) y Haber andado (Ciudad Gótica, 2010); Asignaturas terrestres (Paradisso, 2025), los libros de relatos Cuentos amarillos (Editorial Fundación Ross, 2007), Rosario viaja con perros (Homo Sapiens, 2010) y Florence y otros apuntes del amor profano (Homo Sapiens, 2020); y las novelas El retrato de Vermeer (Editorial Fundación Ross, 2013), La bruma y los pasos (Homo Sapiens, 2015), La Montes (Homo Sapiens, 2016) y Diario de mediatarde (Homo Sapiens, 2018), Los perros del Amazonas (Homo Sapiens 2024). Es autor también de crónicas de viaje como La ruta de la seda (2011), de textos teatrales (Soy el tango y Tango rapsodia, 2008; Las mujeres del poeta, 2013) y de la adaptación para ballet Tita o las formas del amor basada en la novela Como agua para chocolate de Laura Esquivel, 2010, así como coautor del libro de ensayos Aproximación a la narrativa de José Saramago (2009) junto a Alma Maritano y Alejandro Rébola. Dirigió la sección “La literatura en el cine” en el programa de radio Noches de cine en LT8, Radio Rosario. Fue columnista del programa La Mona de Dios en la Radio Universidad de Rosario y coordina los talleres de lectura y escritura de la editorial y librería Homo Sapiens y de la Biblioteca Municipal de Funes. Dirige la revista literaria (EN)Tropi@ con dictamenes de La Universidad Nacional de México y La Universidad Nacional de Rosario. Colabora con los diarios Rosario/12 y La Capital, y las revistas Barullo y Del Siglo.
Referencias: www.ebelbarat.com
Fb: ebel barat
Ig: ebelbarat
