Ebel Barat: «Del amanecer»

¿Son las voces…

¿Son las voces de los pájaros del amanecer
las que nombraron lo mismo
que después nombrarían tus ojos?

¿Es el aroma del pasto mojado del amanecer
el que nombró lo mismo
que después nombraría
la frescura de tu aroma?

¿Ha sido el arroyo pequeño del bajo
el que resollara lo mismo que,
pasados más de veinte veranos,
dijera en la tarde tu voz alzada y lejana?
¿Y ha sido la alta media luna,
tibia en la noche,
la que iluminara aquello
que tu mejilla izquierda iluminara en tu sueño?

¿Fueron los pájaros marinos del ocaso
que se expresan en la costa,
los que hicieron primero
esto que,
pasados más de treinta años de ocasos,
hace tu cariño al hablarme?

¿Fue el retorno
de la primera labor terminada
el que me hiciera lo mismo que,
pasados más de treinta años de labranzas,
hizo tu primera victoria?
¿Fueron también acaso
las primeras hojas de otoño
las que acariciaron
lo que acariciara después
tu cariño al hablarme?

¿Fue aquel asombro mío
frente al lento sismo azul del mar
el que te abrió al asombro
cuando por vez primera
se te desplegaron las montañas?

¿Y el abismo profundo de la montaña
al que me acercaste tu mirada
nació acaso ese mismo mediodía
en que juntos lo admiramos?

¿Y acaso cada precipicio tendido
no se allana como la última ola
desde mi pecho hacia tu pecho
y hacia el corazón de tus hijos,
hijo mío?

--

Estoy corriendo…

Estoy corriendo.
Hay pinos y cedros y paraísos.
Las hojas de los paraísos están brillando.
Yo lo sé pero no pienso en eso.
No pienso en la pendiente del camino,
desprolija como si viniera cayendo.
Tampoco en el gramón ni en los pastos plateados
que crecen donde se pisa menos,
ni en las vacas bondadosas al sol
lerdas y calladas.
No pienso en la luz repleta
ni en el calor o la fresca sombra.
No sé de la temperatura o del tiempo
porque son perfectos.

Lo perfecto es nada.
Pero esa nada acontece en cada piedra,
en esas piedras casi todas grises
que huelen bien a sol.
Ocurre en cada color, en cada algarrobo,
en la constante savia
que resplandece escondida.
En los músculos de las liebres,
en el universo de los músculos
en cada fogata, en su baile apremiante.

Yo supe después
que la felicidad era eso,
un correr,
un ser corriendo.
Un correr por completo.
La felicidad no está en ahora,
es ser corriendo con diez años.
Un chico corriendo con diez u once años.

Parece que ocurriese en un antes
como las hojas brillantes de los paraísos.

De ella se sabe
en ese después,
cuando deja un recuerdo claro
y muchas deflagraciones minúsculas
como burbujas de soda.

Yo estoy corriendo.
No pienso en la pendiente,
ni en la luz llena,
ni en el rumor del río abajo,
ni en mi madre que sabe y está cerca,
que sabe
y está cerca como una madre.

La felicidad es
yo,
yo corriendo.

La felicidad es un recuerdo
que no tenía recuerdos.

Después lo supe.
Después.

Después habla de tiempo,
habla de pendiente que se desborda,
de luz absoluta,
de frío y de calor.
.
En aquella mañana tibia,
en aquel correr
que no pensaba en luz repleta,
ni en hojas brillantes,
ni en el río claro
ni en el tibio polvo
que levantaba descalzo.
En aquella mañana que no tenía recuerdos,
que no tenía nada

la felicidad era yo.

Ebel Barat, poeta, narrador y guionista, artista marcial, agrónomo de profesión y viajero por vocación (Rosario, 1957). Integró el taller “Julio Cortázar” coordinado por Alma Maritano y cursó los seminarios para escritores desarrollados en la Biblioteca Nacional de Francia durante el año 2005. Ha publicado los poemarios El amor (Editorial Fundación Ross,1999), Caballo de las horas (Ciudad Gótica, 2002) y Haber andado (Ciudad Gótica, 2010); Asignaturas terrestres (Paradisso, 2025), los libros de relatos Cuentos amarillos (Editorial Fundación Ross, 2007), Rosario viaja con perros (Homo Sapiens, 2010) y Florence y otros apuntes del amor profano (Homo Sapiens, 2020); y las novelas El retrato de Vermeer (Editorial Fundación Ross, 2013), La bruma y los pasos (Homo Sapiens, 2015), La Montes (Homo Sapiens, 2016) y Diario de mediatarde (Homo Sapiens, 2018), Los perros del Amazonas (Homo Sapiens 2024). Es autor también de crónicas de viaje como La ruta de la seda (2011), de textos teatrales (Soy el tango y Tango rapsodia, 2008; Las mujeres del poeta, 2013) y de la adaptación para ballet Tita o las formas del amor basada en la novela Como agua para chocolate de Laura Esquivel, 2010, así como coautor del libro de ensayos Aproximación a la narrativa de José Saramago (2009) junto a Alma Maritano y Alejandro Rébola. Dirigió la sección “La literatura en el cine” en el programa de radio Noches de cine en LT8, Radio Rosario. Fue columnista del programa La Mona de Dios en la Radio Universidad de Rosario y coordina los talleres de lectura y escritura de la editorial y librería Homo Sapiens y de la Biblioteca Municipal de Funes. Dirige la revista literaria (EN)Tropi@ con dictamenes de La Universidad Nacional de México y La Universidad Nacional de Rosario. Colabora con los diarios Rosario/12 y La Capital, y las revistas Barullo y Del Siglo.
Referencias: www.ebelbarat.com
Fb: ebel barat
Ig: ebelbarat

Un comentario

  1. Un dejavu esperado, como si la misma infancia te tomara de la mano, ese tacto inocente de palmas y falanges,..
    Ese tiempo que dejó en tierra los frutos verdes brillantes, esféricos, de Paraíso de ondulante y alto follaje.
    Quizá ser feliz es una cuota de silencio
    Y poder pensar sin interrupciones del reloj caprichoso del tiempo

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