La Era Digital, también conocida como Era de la Información se caracteriza por el uso masivo de dispositivos digitales, así como por el desarrollo y el uso de nuevas tecnologías digitales, como por ejemplo la inteligencia artificial. El acceso a la información y las tecnologías de la comunicación han ido transformando nuestro modo de vivir.
La época fue mutando del capitalismo industrial a un neocapitalismo basado en el desarrollo de los mercados, la economía globalizada y un cambio del enfoque industrial al financiero bajo la autoridad del algoritmo. Esta nueva economía en alianza con el desarrollo de estas recientes tecnologías marcan un tiempo de una velocidad sin precedentes en la historia de la humanidad. La misma se ve reflejada en una renovación acelerada de los objetos de consumo, cambio frenético y sin medida alguna que incluyen los objetos tecnológicos transformando al sujeto en consumidor. Como dice Lacan: el objeto a en lo más alto de la civilización. El plus de gozar nos gobierna.
En la actualidad se localiza un enlace entre el discurso capitalista y un empuje a llenar un vacío. La compulsión a llenar ese vacío estructural, difícil de soportar, conduce a la búsqueda de satisfacciones inmediatas, ilimitadas e irrefrenables. El consumo en exceso de objetos, de prácticas o de sustancias se revelan como respuestas del sujeto contemporáneo.
Esta breve introducción sobre la época me lleva a preguntar, desde la perspectiva del psicoanálisis, que lugar para la niñez y la adolescencia en este mundo.
Comenzaré por remontarme a los tiempos de Freud, fines del siglo XIX. La sociedad se construía sobre rígidos prejuicios morales, marcada por prohibiciones con un imperativo superyoico que obligaba a la renuncia pulsional. La creación y el desarrollo del psicoanálisis produjo notables transformaciones en la sexualidad, los lazos familiares, la cultura hasta el día de hoy.
El super yo en nuestra época ya no encarna la prohibición, más bien empuja a gozar nos dice Lacan. Se vuelve una exigencia insensata y feroz.
La metáfora paterna planteada por Lacan como instituyente de un orden simbólico organizaba el lazo social y distribuía el campo del goce. El reino del Nombre del padre.
La declinación de esa función en la actualidad más las exigencias superyoicas que el mercado impone, llevan a un movimiento pulsional en un constante y permanente empuje a la satisfacción y de modo urgente, que no deja resto. Todo es ya. No hay pérdida ni renuncia. En muchos casos es una serie metonímica sin tope ni ancla, hasta sin anudamiento.
La familia, hoy
Tenemos que tener en cuenta que los modos de armar familia evolucionaron gracias a las nuevas libertades logradas por las leyes sobre paridad e igualdad de género. Los derechos son cada vez más abarcativos. Los tiempos cambian, las formas familiares también.
Ya no se habla de familia, se habla de parentalidad. Parentalidad es un neologismo de finales del siglo XX que alude al conjunto de acciones, responsabilidades y vínculos afectivos dedicados a la crianza, cuidado, protección y educación de los hijos. Se aplica en el campo jurídico, social, educacional.
Los padres se encuentran en las consultas desorientados, a veces muy desconcertados frente al debilitamiento de lo simbólico, la proliferación imaginaria y la pluralización de goces que conlleva un empuje a elegir. Recuerdo una madre que consulta porque su hijo camino al jardín le dice al padre que quiere ser una nena. Quedaron atónitos frente a un niño de 3/4 años. No dijeron nada, no le preguntaron nada. No hubo palabra. Intervengo con una pregunta: “¿no podría estar jugando?. La madre dice: “no queremos influenciarlo, queremos respetarlo”. Es importante que como analistas sostengamos la posibilidad de dar tiempo, que es un tiempo de cada uno y es con otros, padres, abuelos, educadores para que el niño pueda producir ficciones, invenciones y anudamientos necesarios para que la sexualidad advenga. Recordemos que Freud ubicaba la sexualidad en 2 tiempos, el 1er tiempo perverso polimorfo en el niño, búsqueda del placer autoerótico dominada por el principio del placer. Y un 2do. momento luego de la latencia, la época de la pubertad que es un proceso de restructuraciones psíquicas que actúan retroactivamente resignificando aquel 1er momento e inaugurando otro tiempo.
Otra madre dice “No puedo decir que no”. Se queja de su hijo: es un tirano, caprichoso y pide “todo ya”. Ante la caída de la autoridad familiar, el niño se torna tirano de la demanda y de la satisfacción inmediata.
Los niños, hoy
El niño de hoy nace en un mundo que ya no está estructurado por el amor del padre, que al mismo tiempo es quien lo priva de goce. La clínica actual da cuenta que el niño contemporáneo está confrontado a formas de goce adictivas. Así como señala Eric Laurent “El niño está confrontado sin mediación a lo que no cesa de repetirse tanto en la vertiente del “demasiado lleno” o el “demasiado vacío”, como en las adicciones que conciernen a todos los circuitos pulsionales: el oral, anorexia bulimia, las sustancias; el anal, retención-expulsión, agresividad; lo escópico, juegos de video y pantallas múltiples; y lo vocal, el objeto voz con las intolerancias a los mandamientos en general. Agreguemos la clínica ligada a la imposibilidad de habitar un cuerpo y de fijarlo en una imagen. Todo esto que queda agrupado en el comodín del ADDH. Consideramos también la imposibilidad de habitar un sexo conveniente en el género asignado”(1).
El niño al estar atravesando durante la infancia el momento de su constitución como sujeto, debe apropiarse de su cuerpo. Para que el cuerpo devenga propio es necesario un abrochamiento que anude, que solucione la inadecuación inicial entre la imagen y la experiencia del cuerpo. Lacan definió la constitución del yo a partir del estadio del espejo donde el niño ve su propia imagen en el espejo, sostenida por ese Otro simbólico al que el niño se vuelve. Esa identificación no está de entrada. Habrá que pensar y preguntarse como construye un niño muy pequeño su imagen cuando su partenaire es la pantalla y cuando esa satisfacción escópica invade y no tiene medida alguna. Allí donde no es el estadio del espejo lo que organiza como imagen de sí.
“El niño enlazado a este singular y novedoso partenaire-imagen-maquina … pide, y palpita por no desenchufar nunca esa nada; pero en ese mismo transcurso él se construye una soledad, un espacio sólo en el que su cuerpo encuentra la consistencia en esa idea de unidad del cuerpo sin Otro y con la imagen en la pantalla. Toda su identidad está allí, atravesando un silencio sin Otro. (2)
El niño solo con su gadget y sin querer despegarse de él se convierte en un consumidor sin límite. Lo que se impone es el goce narcisista, que no cede, que se independiza de la disposición del Otro, son impermeables a él y a la enseñanza.
Se convierten en “niños amos”. Como señala Adela Fryd “creen ser artesanos de su propio destino pero no saben cuán comandados están por no reconocer las marcas del Otro. El capricho, que creen suyo, no les pertenece. “Niños amos son niños que, al parecer, no han sido bautizados por el significante amo. Algo faltó en esa captura y por ello aparece el capricho, que no es nada más que la eficacia del capricho materno sin la mediación del Padre”
“Frente a la interpelación del Otro y a su deseo responden, principalmente, con el cuerpo. Pueden ir desde la abulia hasta la hiperactividad, pasando por el desgano y todas las variantes posibles de hacerse objeto para el Otro” (3)
Los adolescentes, hoy
La sociedad de la hiperconectividad lleva a los adolescentes a la idea del mundo disponible a cualquier hora, por eso la mayoría viven en horarios diferentes al resto de sus familias. Muchos viven encerrados con sus videojuegos, no salen de sus habitaciones. El lazo social suele ser escaso o solo a través de los partenaires que encuentran en los juegos online. Capturados por el objeto pantalla con la idea de acceder a todo y en cualquier momento, al no poder conseguirlo, se frustran.
Las redes sociales los confronta con la validación o la cancelación, que puede tener consecuencias en sus estados de ánimo. La violencia y el odio se propagan a la manera de un virus en las comunidades virtuales, también donde participan chicos y chicas.
La idea de la inmediatez lleva a buscar el éxito económico rápido a través de la monetización, como por ejemplo a través de apuestas online. También es frecuente la incursión en el trading por parte de menores de edad o jóvenes sin experiencia en operaciones financieras de riesgo. En la actualidad recibimos consultas de padres desesperados porque sus hijos se han involucrado en esta actividad o adictos al juego. La característica común, más allá de las particularidades de cada caso, es el exceso y la dificultad en poner un tope.
También la sexualidad en los adolescentes está atravesada por las pantallas. La masturbación y la pornografía combinadas, están como decía un paciente “al alcance de la mano”. Estaba muy preocupado por el carácter adictivo que encontraba en esa práctica desde sus 12 años.
El encuentro con la sexualidad es un misterio, un interrogante, un agujero que no tiene representación. Es difícil soportar que no hay programa ni manual de procedimiento para la sexualidad. Este joven encontró un modo de esquivar este enigma a través del cuerpo “máquina” de la pornografía en la soledad de su goce. Comenzó a preocuparse por “no poder parar” con el consumo de comida, de celular y de pornografía. Mi intervención en ese momento del tratamiento, es ponerlo en serie. Comida, tecnología y porno operan como tapón frente a la castración. El desvanecimiento del Otro y el goce del Uno- solo se refleja en estos síntomas actuales.
Con la declinación de los ideales aparecen nuevos síntomas bajo el imperio del goce, efecto del empoderamiento de la imagen y la devaluación de lo simbólico.
Podemos ponerle distintos títulos a nuestro tiempo: El papel de las pantallas. El reino de lo imaginario. El imperio de las imágenes.
Epoca marcada por la variedad infinita de goces y de objetos, época atravesada por la soledad, el desgano y el aburrimiento. ¡Vaya paradoja!
El futuro ya llegó. No se tratas de ser nostálgicos del pasado. Estar a la altura de estos cambios es nuestro desafío como psicoanalistas. Intervenir en la clínica partiendo de nuestro discurso que hace lazo y sostenido por el deseo del analista. Propiciando la palabra en el dispositivo analítico que puede sacar de la monotonía que la técnica nos confina.
¿Cómo orientarse por fuera de la aceleración y la velocidad que esta época nos conmina? Se tratará de ubicar el tiempo de cada niño, de cada adolescente que es puramente singular. Se necesita tiempo para formalizar algún síntoma y poder soportar la espera tanto en los niños como en los padres. Moderar la urgencia por etiquetar. No se trata del tiempo cronológico, sino del tiempo del sujeto, apostar a la pausa por fuera del rendimiento. La aceleración y la velocidad son los significantes amos del siglo XXI.
Por último destaco el final de la presentación del psicoanalista Anibal Leserre en las XV Jornadas del Departamento Enlaces de la EOL, que partiendo de Miller cuando dice que el analista debe jugar su partida, nos orienta hacia “la jugada que más conviene para restablecer la función de lo simbólico”.
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Notas:
(1) *Laurent, Eric “Los niños de hoy y la parentalidad contemporánea”. UBA Psicología 18/05/2018 Youtube.
(2) Dargenton, Gabriela y Molina, Eugenia “El niño en la pantalla: soledades infantiles y época”. Revista digital Virtualia #31 Enero 2016
(3) Fryd, Adela “Los niños amos” VI Enapol. Noviembre 2013
Bibliografía consultada:
*Freud, S. “La metamorfosis de la pubertad” en Tres ensayos para una teoría sexual. Tomo VII Amorrortu Editores.
* Brodsky, Graciela “El poder de los objetos. El régimen de la pulsión en la sociedad” virtual.pdf https://share.google/icvLnifj72wmh07EQ en CYTHERE? #2. Revista de la red universitaria americana. Agosto 2019.
*Laurent, Eric “Los niños de hoy y la parentalidad contemporánea”. UBA Psicología 18/05/2018 Youtube.
*Dargenton, Gabriela y Molina, Eugenia “El niño en la pantalla: soledades infantiles y época”. Revista digital Virtualia #31 Enero 2016
*Fryd, Adela “Los niños amos” VI Enapol. Noviembre 2013
*Pereira da Cunha, Nilton “El neocapitalismo y la autoridad del algoritmo en el mundo laboral del siglo XXI” en web La causa laboral.
*Mis notas de las VII Jornadas Nacionales de Salud Mental. Incidencias de la época en la clínica actual. ¿Qué brújula para las intervenciones? Septiembre 2025. Mar del Plata.
Graciela Abrevaya, psicoanalista, lic. en psicología, integrante del Círculo de Carteles Conurbano sur de la Escuela de la Orientación Lacaniana.
