José Muchnik: «Memorias y viñetas de la ferretería vieja»

Textos extraídos de “Memorias y viñetas de la ferretería vieja”, Ed. CICCUS, Buenos Aires, 2015.

Lámparas a querosén

Se nace donde se nace, nadie elige, enjambres de inmigrantes en orillas del Plata, pueblitos ucranianos, pogroms, hambrunas, Argentina pampa horizontes, aquí llegaron mis viejos en los años veinte del siglo veinte, vaya a saber dónde llegaría remontando caminos y antepasados, difícil avanzar, niebla y silencios cubren genealogías. Algunos nacieron entre vacas pisando pasto, otros entre porcelanas y parquets encerados, a mí me tocaron baldosas ferreteras. No se crean que no tiene su encanto nacer entre bulones y llaves inglesas, descubrir el mundo a través de gubias, llanas o terrajas, de niño interrogar las formas de martillos y taladros. Con el tiempo me di cuenta: la gitana tenía razón, se ven viajes, largos viajes. Las líneas de la mano se estiraron, me llevaron a Francia en los años setenta, ahí volví a tirar dados, “me hice antropólogo”, otros viajes inesperados a…

Ya voy Mario, ya voy, no me olvidé de las lámparas a querosén, quería decir que fue desde la nostalgia que comencé a darme cuenta, a percibir la magia de la ferretería, a entender el mundo de los objetos, a escuchar apasionantes historias de mechas viejas y cacerolas perforadas. Así como la ven, tan pequeña, la polea permitió erigir pirámides ¿Y el hacha? Difícil imaginar la sabiduría humana que fue necesaria para pasar, en algunos miles de años, del hacha de piedra al hacha de hierro forjado que vendíamos en la ferretería. ¿Y qué nos cuenta la lámpara a querosén?

“Ahora vas con los otarios a pasarla de bacana / a un lujoso reservado del Petit o del Julien, y tu vieja, ¡pobre vieja! lava toda la semana / pa’ poder parar la olla, con pobreza franciscana / en el triste conventillo alumbrado a querosén”. (Tango Margot 1919,Música: José Razzano Carlos Gardel, Letra Celedonio Flores)

Símbolo de una ciudad, tironeada entre nuevas luces y penumbra de conventillos, la lámpara a querosén canta, encanta, una época

“Niño bien que saliste del suburbio / de un bulín alumbrado a querosén / que tenés pedigrí bastante turbio / y decís que sos de familia bien” (Tango Niño bien 1927, Letra de Víctor Soliño y Roberto Fontaina Musica de Ramón Collazo).

A mediados del siglo veinte Boedo lindaba con el suburbio, conventillos o barrios pobres sin red eléctrica, cortes de luz, lámparas a querosén se vendían como choripán de campeonato. Los frágiles tubos en una caja, cada uno envuelto en su papel de diario, las bases, más resistentes, en otra, la mecha en rollo. Al desenvolver los tubos me gustaba echar una mirada sobre los diarios viejos…

…“Boedo de fiesta San Lorenzo Campeón, París Libre: De Gaulle desfila en los Campos Elíseos, Evita inaugura un conjunto de viviendas populares, La Asamblea General de las Naciones Unidas proclama por unanimidad la Declaración Universal de los Derechos Humanos…”

…luego cortaba un pedacito de mecha, la ponía en la cremallera, encajaba el tubo en la base: la lámpara ya estaba armada. Me gustaba despacharlas, sus reflejos parecían revelar el genio oculto de Aladino, formule tres deseos antes de prenderla se me ocurrió decir a una viejita ¡¿ Denserio m’hijo ?! Exclamó, mientras un halo repentino suavizaba su rostro, como si una multitud de deseos arrugados por fin se desprendiera otorgándole frescura para recibir al mesías. ¡¿ Denserio m’hijo ?! Volvió a exclamar, ¿ Los tengo que decir ya mesmo ? ¿ Cómo decirle que era un crápula ? que como todos los niños yo también tenía esa mezcla agridulce de crueldad y de inocencia. Denserio Doña, como que me llamo José, agregué remachando la respuesta para que quede fija. Tiene tiempo de pensarlos, pida los deseos en su casa, como le dije, antes de prenderla por primera vez, y cuidado con el agua, si cae sobre el tubo caliente se raja. Filósofos boedónicos dirán más tarde que mentira con compasión es mentira de baja intensidad, casi una caricia.

Ahora aquí estoy, ahora soy yo quien tiene una multitud de deseos arrugados, deseo un mundo más amable, deseo que dejen de mear en ríos y pucheros, que dejen de vender una selva por siete vacas, que el aire… que la justica… que los odios… pero el futuro se cargó de nubes y espadas, tengo un tres de oro, no da siquiera para empardar… ¡No Josecito! No te vas a ir al mazo ahora, hay que respetar las reglas, prohibido irse al mazo para los poetas, aprendé de Rubén, la lucha continúa. No jodas Mario, los Sefikill[1] juegan con cartas marcadas, me voy al mazo y punto, o me voy a juntar espumas en alguna playa azul. ¡ Progreso ! ¡ Progreso ! ¡ Progreso ! Siglo internet, twitter, miles de amigos facebook ¡ Mentiras Mario ! Siglo de lentejuelas: fluorescentes, halógenas, de iodo, ecológicas de bajo consumo, espermatozóidicas de mala leche… ¿ Acaso vemos más claro ? ¿ Acaso labios diáfanos despejan horizontes plomo ? Dejame, mañana será otro día, pediré nuevamente barajas es inevitable, pero hoy… hoy por favor un poco de tranquilidad, una lámpara a querosén, una luz lenta; sueños de terciopelo.

[1] Sefikill : Serial Financial Killers, ver « Desde Boedo » N° 79, Octubre 2008.

Variaciones sobre el alambre

Medís el diámetro, multiplicás por tres, según los metros que te pida el cliente calculás las vueltas. ¡Como para no admirarlo a mi viejo! ¿Dónde habrá aprendido tantas cosas? De todos modos si te pasás no importa va por kilo, agregaba para tranquilizarme. Después, mucho después, me hablaron del fascinante número Pi, entonces no sabía que era 3,1415…seguido de una cantidad de decimales tan impresionante que desde hace siglos tratan de calcularla, de acercarse a la verdad sin alcanzarla. Para Josecito Pi era igual a tres, y si daba una vuelta de más no había problema, como decía mi viejo va por kilo y el cliente no tiene que quedarse corto.

Ferretería universo escuela, dame veinte metros pibe, Alberto con gravedad albañil señalaba el alambre galvanizado, yo chapaba el metro, medía setenta de diámetro, son diez vueltas me decía para adentro con ciencia ferretera, no exacta pero precisa. Luego daba el golpe de gracia con una pinza tan alta como yo, sos un valor Josecito alentaba Alberto. Se imaginan, el que les jedi volaba, quedaba suspendido en el aire ¿quién me sacó las baldosas? Pare Don Alberto, el Don era de uso riguroso para tratar artesanos en la ferretería Don Miguel, el ferretero, mi viejo, también merecía el título de nobleza popular, ¿qué decía?… ¡aaah sí!, ya me acuerdo, con el ego hinchado la remachaba como correspondía, al ángulo y con efecto: pare Don Alberto, todavía no terminé, pesarlo tampoco es moco de pavo, con parsimonia desplegaba la coreografía, corría la balanza de platillos hacia el borde del mostrador (hasta que uno de ellos quedaba en el aire) colgaba entonces el rollo de alambre vendido, en el otro platillo agregaba las pesas hasta que balanza en equilibrio bailaba de alegría ¡qué me dice jefe! sos un valor Josecito repetía Don Alberto, cobrá seis kilos y medio de alambre pa, van cien gramos de yapa jefe le tiraba bajito, poniendo punto a la venta con complicidad agradecida.

Por eso les decía ferretería universo escuela, aprender no sólo a cortar alambre, bombear kerosene, despachar masilla, yeso, gomalaca… aprender a vivir, a pararse en este mundo, hablar con los grandes, descubrir la fauna humana, también recibir cachetazos, porque no todos eran como Alberto el albañil o Francesco el carpintero, cuántas veces me habrán dicho pará pibe mejor que me atienda tu viejo o más delicadamente ché boludito el yeso que cayó afuera también lo pago, a ver si aprendés a laburar, limpiá la balanza y pesá de nuevo, entonces Josecito se la bancaba, aprendía a callarse la boca, rajarse para sobrevivir, ya limpia la balanza espetaba seco cobrá dos kilos de yeso pa, esta vuelta sin yapa. Gran tema el trabajo de los niños, por supuesto que hay que prohibir tanta niñez explotada, en socavones, surcos, calles… pero tendrían que encontrarle la vuelta, unas horas de vez en cuando, no sé, cosa de leyes, tema difícil, control y cometa van a menudo en yunta, pero digo ya cargado de años ¡qué lindo para un pibe aprender de su viejo laburando!

Ya sé, estoy perdiendo el hilo del alambre, de todos modos el problema del laburo da para largo y para todos, no sólo para niños, con tanto progreso casi podrían prohibir el laburo de los adultos, organizarse para disfrutar del mundo… ¡Josecito bajá!… está bien, está bien, vuelvo a colgarme del alambre, vendíamos muchos tipos: de estaño, para encofrados, alambre tejido… de púas no, salvo encargue especial. El alambre tejido se usaba sobre todo para ventanas, para que no entren mosquitos, también para fiambreras ¿Quién se acuerda de las fiambreras? los jovatos como yo, en el patio de la casa de Colombres teníamos una. Para conservar ciertos chacinados a veces mejor la fiambrera que la heladera, depende del clima, la fiambrera exigía otra calidad de cantimpalo, bondiola, salame… ahora todo va a parar al frigo, otros tiempos otras bondiolas… Me agarra la nostalgia, dejemos la fiambrera para otro día, se merece una viñeta especial.

Alambre de púas como les dije no vendíamos. Ya saben que con el tiempo y milicos de por medio, Josecito se fue a Francia, se hizo antropólogo y aprendió entre otras cosas que cualquier objeto se relaciona con otros objetos formando sistemas técnicos que hacen la historia y ayudan a entender los sueños y pelotudeces de los hombres, así fue desde la edad de piedra, bronce o hierro, hasta la era digital que hoy todos disfrutamos. Cualquier objeto, aún pequeño, puede revelar grandes historias, fíjense el estribo, quién diría que sin la invención del estribo allá por los años mil y algo no hubieran sido posible las guerras de caballería, había que hacer pié con esas armaduras de la edad media, apoyarse en algo para mantenerse en equilibrio con semejante parafernalia (1) Algunos deben creer que fueron nuestros gauchos que inventaron el estribo, el chorizo, el dulce de leche y…el alambre de púas. Lo que tal vez hayamos inventado es la imagen del gaucho como arquetipo de la identidad nacional para poder reventar a los indios (2) sin tanta culpa, pero eso sí es otro capítulo, flor de capítulo… Un historiador contemporáneo le dedicó un libro ejemplar al alambre de púas (3), desde su difusión en el oeste americano para delimitar tierras y encerrar ganado hasta su uso posterior en guerras, en campos de exterminio nazis o en gulags rusos. Mostrando de manera magistral la evolución de las relaciones humanas a través del alambrado de púas, que permitía delimitar territorios, encerrar animales… y gente.

Podríamos seguir remontando Historia porque el alambre, de cobre, bronce, plata, oro… viene de antes de Cristo, ¿Conocen las mandalas hindúes? una maravilla… la paro, de acuerdo Mario la paro.

¡¿ Qué grande no ?! de la vieja ferretería de Boedo, a la historia de la humanidad, no se pierdan la próxima viñeta y si tienen sugerencias escriban al diario, la ferretería cerró, pero no la memoria de viejos clientes.

(1) Lynn White, Tecnología Medieval y Cambio Social, Oxford University Press, 1962
(2) Hoy se dice “pueblos originarios”, aunque difícil saber quiénes fueron los originarios.
(3) Reviel Netz “Alambre de púas: una ecología de la modernidad”, ed. Eudeba, 2013.


José Muchnik, escritor, poeta, antropólogo, nacido en 1945 en una ferretería del barrio de Boedo de la ciudad de Buenos Aires, barrio donde anclaron sus padres, inmigrantes rusos en estas tierras. Ingeniero Químico de la UBA (1973), con la nefasta dictadura militar emigró a Francia donde reside desde el año 1976. Graduado Doctor en Antropología de l’ Ecole d’Hautes Etudes en Sciences Sociales de París. Especialista en el estudio de culturas alimentarias locales, recorrió diversos países de África y América Latina. Realizó numerosas obras de poesía, novelas, ensayos y muestras fotográficas. Entre ellas: Quince poemas por la paz, 1985, poemas. Cien años de libertad y Coca-Cola, 1990, poemas, Educa-Costa Rica. Proposition poétique pour annuler la dette extérieure, 1993poemas, (bilingüe, español-francés) L’Harmattan Paris. Arqueología del amor, 1993, poemas. Amazonia he visto, 1997 (bilingüe, español-francés) ed. Lumen Montpellier. Calendario poético 2000, 1999, poemas, Ed. Octares Toulouse. Guia Poética de Buenos Aires, 2003poemas (bilingüe), Ed. Tiempo París. Chupadero, 2005novela. Ed CICCUS Buenos Aires. Tierra viva luces del mar, 2008, foto-poesía. Pan amor y poesía: culturas alimentarias argentinas, 2008 (compilador) Ed. INTA Buenos Aires. Sefikill (Serial FInancial KIllers), palabras para el nuevo milenio, 2014, poemas, Ed CICCUS Buenos Aires. Josecito de la Ferretería, 2015, relatos, Ed CICCUS Buenos Aires. Crítica poética de la razón matemática, 2015, poemas (bilingüe, español-francés). Ed. L’Harmattan. Geriatrikón, 2017, novela, Ed CICCUS Buenos Aires. Desgarros: exilios, duelos, muros, 2018, poemas y relatos. Ed CICCUS Buenos Aires. Chant pour Paris, 2019, Ed. Unicité, Francia. Di-Amantes: 2019, poemas, Ed CICCUS Buenos Aires. « Poemas de la cuarentena », 2020, Ed CICCUS Buenos Aires. Dechirures, poemas, 2020, Ed. Unicité, Francia. “Proposición poética para anular la deuda externa”, poemas, 2021, Ed CICCUS Buenos Aires. “Tamukiz”, poemas, en colaboración con Philippe Tancelin, 2021, Ed. L’Harmattan, Francia. Cofundador del grupo franco-argentino “Travesías Poéticas” (2009); del grupo de poetas franceses “Collectif effraction” (http://effraction-collectif.strikingly.com/) (2016) y del grupo internacional de poetas “Crue poétique” (Creciente Poética, 2018). Corresponsal del periódico cultural “Generación Abierta” (http://www.generacionabierta.com.ar/generacion.htm) y del periódico argentino “Desde Boedo” (www.periodicodesdeboedo.com.ar). Miembro del concejo de redacción de la revista Souffles (Montpellier)
Email : josemuchnik@gmail.com

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