Laura Lescano: «Del Grito Sagrado a la Ética del Despojo»

«El mundo se divide entre gente que hace ruido y gente que calla. Yo grito.»
 La Mala Rodríguez (rapera española)

El Grito Sagrado nos remite a la lucha que sentenció nuestra identidad y a aquella vociferación fundacional: “Libertad, libertad, libertad”. Ese fue el acto primario de afirmación existencial. Como sostuvo Camus: «Yo me rebelo, luego somos»; y así, la patria naciente sostuvo «a los gritos» que la dignidad se afirma en la negativa categórica a la opresión.

La disociación entre el ideal revolucionario y la realidad actual no es una fatalidad ni un fracaso endémico, sino el resultado directo de la ingeniería social y económica diseñada por las élites políticas y financieras que han administrado el Estado durante diversos periodos de nuestra historia (incluido el actual), perpetuando una dolorosa injusticia estructural.

La crisis no es solo económica; es, también, de orden conceptual, anclada en lo que podemos llamar una Ética del Despojo: un marco no escrito donde el costo social es validado como precio necesario del progreso y la ganancia se santifica como el único objetivo moral. Como advirtió Hannah Arendt, pareciera que «el ideal de la libertad se convierte en la ideología de la no-interferencia, en una mera justificación de la desigualdad.»

Bajo esta ética, el despojo se manifiesta en el plano del signo, del término. El concepto de Libertad ha sido sometido a una brutal reducción. Pasamos del grito al griterío y, mientras tanto, se le quita a la Libertad su correlato social y humano, convirtiéndola en un eslogan que solo celebra la ausencia de regulación y la preeminencia individual.

La Libertad que se predica parece ser aquella «libertad negativa» que definió Isaiah Berlin: “una libertad definida como ausencia de coerción, pero sin garantizar los recursos para ejercer la propia voluntad”. La libertad de un desposeído no es más que la posibilidad de caminar por un largo sendero que termina estando clausurado (recordemos el relato “Ante la Ley” de Kafka). El ciudadano es declarado libre mientras se le niegan las condiciones básicas para ejercer esa libertad (o encontrar justicia).

Si el Grito original fue el máximo acto de rebelión y presencia de la palabra, el despojo conceptual es la negación absoluta de esa potencia. El drama reside en que ese vacío no es una mera ausencia; algo peor ha sucedido: fue sustituido por el ruido.

¿Qué se grita ahora? Se grita el eslogan viral, el insulto político, la cifra maquillada. La política ha sido reducida a un performance sin sustancia.

El tránsito del grito sagrado al bochinche sectario se dio cuando la élite cortó deliberadamente el lazo entre el signo y la realidad. Las derechas políticas, en su vertiente neoliberal y a menudo reaccionaria, han efectuado a menudo esos raptos semánticos. No son errores ni detalles. Responden a una instrumentalización del lenguaje destinada —en este caso— a que el vocablo Libertad, desprovisto de su significado social (salud, educación, trabajo, soberanía), pueda ser reutilizado a máximo volumen como justificación de la desigualdad, la iniquidad, la desmemoria y la impunidad. El resultado es un país que, paradójicamente, mientras más grita «Viva la libertad, carajo«, menos libre es.

Justamente allí, donde la coherencia entre palabra y acto colapsa, es donde se consuma el robo final de la Ética del Despojo, confirmando que el ataque al lenguaje es también un ataque a la conciencia.

Una vez, el grito sagrado de Libertad fue revolución. Hoy, la libertad como ruido es lenguaje que no clama, que no crea, solo embrutece.

Ojalá ser libres no sea un ideal vacío que hemos dejado de habitar. Que la palabra Libertad recupere la fuerza del grito es un anhelo, y deberá ser una construcción conjunta. Decir, ya es un comienzo: un acto de voluntad y una negativa a la resignación.

“La patria, amigos, es un acto perpetuo.”
Borges


Laura Lescano, historiadora, docente. Orientación en historia intelectual, análisis de discurso histórico e historia de las mentalidades.
Instagram: apolo.y.dionisio
Mail: laura.14.historia@gmail.com

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